lunes, 16 de enero de 2017

Lectores otakus: Paprika

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Había prometido que iba a intentar participar en más de una sección y aquí me ven, cumpliendo con lo dicho y les traigo una película preciosísima ¡Habla de los sueños! Así que no podía faltar. Ya la había hará varios y diversos años, pero me la volví a ver, por gusto y para hacer la crítica más gusto. Terminaré de releer el libro y seguramente, les traeré la reseña del mismo también que no tiene desperdicio alguno.


Nombre: Paprika (パプリカ)
Género: ciencia ficción, suspenso
Sinopsis: Tokita, un genio científico que ha logrado desarrollar una máquina para monitorerar, visualizar y compartir los sueños. Junto con las máquinas psiquiatricas, es posible que alguien más vea un sueño y lo modifique. Aunque esto empieza a usarse en la psicología,  antes de ser lanzados, tres máquinas desaparecen, desatando el caos en la vida o en los sueños.
Duración: hora y media
Libro y autor: Paprika de Yasukata Tsutsui
¿Dónde la veo?: Animflv



La película empieza con un sueño. El detective, uno de nuestros protagonistas, estará pasando por un momento de muchos nervios al tener un asesinato entre manos que aun no consigue resolver en sus sueños. Y este recuerdo reprimido le traerá problemas en sus sueños, que se verá en pocos minutos, metido en un problema tras otro y quién lo ayudará a escapar será una mujer pelirroja, que le contará sobre el funcionamiento del mini DC, un dispositivo que es capaz de compartir los sueños, esperando controlarlos y tener sueños lúcidos para así ahondar en los procesos de la terapia psicológica. El mismo, es un prototipo que aun no ha sido aprobado por el gobierno, que acaba desapareciendo.

Así, tres de nuestros protagonistas se embarcaran a la aventura de recuperar los tres dispositivos desaparecidos, que en malas manos, pueden causar estragos.

La película está tan magistralmente contada, que en los primeros minutos, no entenderán nada, pero estarán a gusto con todo lo que pasa y si son como yo, se verán con una maravilla tras otra.

Paprika es un delirio surrealista sin comparación alguna. Maneja muy bien el tema de los sueños, la realidad y un ligero terror psicológico bien mostrado por el Presidente, que es la pesadilla detrás de todo esto.





Con los tres mini DC desaparecidos, empiezan a hacer algo mucho más grande y peligroso de lo que pensaban hacer con ellos: empiezan a mezclar los sueños. Primero, son sueños implantados por medio de los Mini DC, o al menos, eso es lo que se dice desde un principio mientras la investigación avanza buscando al terrorista. El presidente  y Osanai, uno de sus ayudantes, han llegado a dominar el mini DC a tal punto que pueden fusionar la realidad con los sueños aun sin estar dormidos, algo que todavía, Tokita, el científico creador, no había llegado a perfeccionar del todo por ser peligroso ¡y vaya que sí lo es! Pero es absolutamente delirante y maravilloso. Y esto es otro punto a favor, que como pueden manejar el plano onírico a gusto ¿dónde es que realmente están?



El como avanzan entre los sueños y la realidad, porque la película maneja esto de las mil maravillas. Si buscan algo fácil de digerir, no es su película, empecemos por ahí, que aquí, nada viene digerido ni fácil de asimilar. Los cambios entre una escena y otra y las diferencias entre el mundo real y el onírico existen en algunas escenas, casi de manera invisible, que cuando ya creen que han logrado encontrar al terrorista.

Tiene sus momentos absurdos porque como todos sabemos, la lógica de los sueños es que no existe la lógica y la película tanto como el guionista, Kon Satoshi, explota al máximo esto, con grandes escenas y detalles ínfimos —que hay que prestarle atención—. Sin contar que el hecho de que hayan elegido hacer una película animada es precisamente la decisión más acertada de todos, pues, la animación y las escenas, tantos reales como oníricas se destacan muchísimo más por todo esto.

¿A qué nunca han querido hacer algo así? (?)

Lo maravilloso de Paprika no sólo reside en que está ambientada en mundos oníricos y que logran juntar los sueños de todos para volverse uno, sino, que además de todo eso, está contada con una confusa claridad que hace que no dejes de verla. 

Y tiene personajes de los más variopintos, incluso, un alter ego de la protagonista, Chiba Atsuko que es precisamente, Paprika.


Paprika y el Detective fueron dos de mis personajes favoritos, que son los que además de todo, le ponen la chispa que a la animación le sobra, entre los sueños y el internet —que tienen algunos encuntros por red también, dando intersantes temas de qué hablar—.

¿No cree que los sueños e internet se parecen en realidad mucho? Ambos son zonas donde afloran las conciencias reprimidas.
La película no solamente nos deja una temática y una trama abordada de manera genial sino, grandes citas muy profundas contadas con una sencillez que da gusto verla.
A muchos no les gustó el final. Personalmente, es una de las cosas que más me ha gustado de toda la película. Està presentado de tal forma que dice 'Ha sido un sueño ¿no?' y te queda la duda de si lo ha sido o no. Personalmente, esto es sublime.

También nos queda la relación de Chiba y Tokita. En la película, la ponen muy a vuelo de pájaro, ¡bah! La película no estaba apuntada al romance, pero es un punto importnte en el libro y es, como ya verán, la forma en que Atsuko se libera al aceptar en el mundo onírico o quizás, el real, que ella está enamorada de Tokita. No nos olvidemos que Paprika es su alter ego, todo lo que ella no es el mundo real, por lo que al confesarse, se deja llevar. Es ahí cuando ella ya no necesita un avatar y puede hacer todo por su cuenta.
La realidad viene de la ficción


En resumidas cuentas, Paprika es una mezcla de locura y genialidad que no se pueden perder.

Como dato extra, les cuento que ésta fue la película que inspiró Inception u Origen, como quieran llamarla, que protagoniza Di Caprio, así que si esa les gustó, ésta, les va a fascinar.

Espero le den una oportunidad que no se van a arrepentir.

¡Se cuidan!

Bye!
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domingo, 15 de enero de 2017

52 días de escritura: Día dos

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Voy progresando y ya voy por el segundo día. De paso, aprovecho a sacar varias ideas que tengo en el tintero que no llegué a usar en otros retos. Y ahora, a petición de Demiurgo, usaré alguno de sus personajes para el reto de hoy. 

Siendo sincera, este es el tipo de retos que no se me da bien, así que será verdaderamente todo un reto al no acostumbrar a hacer escenas de este tipo, pero probar no cuesta nada ¿no?

De paso, los invito a pasarse por el blog de Demi y leer sus historias, que seguro que les gustan y ninguna los va a dejar indiferentes <3 Pueden pinchar aquí.

El personaje que yo elegí es Letania y si quieren leer algo de ella de la pluma de Demiurgo, los invito a pasarse por este link.


Día dos: Describe una escena sensual con una pareja que termina desnuda en la barra de un bar.




El triunfo de la muerte

Ella no estaba en ninguno de los dos mundos. Era una banshee pero había sido criada por humanos, por lo que no encajaba en el mundo de las hadas. Pero había sido criada por humanos, más, era una banshee, por lo que no encajaba entre las personas. Incluso, era del peor tipo de hadas que podía existir: aquellas que auguraban la muerte. Incluso, hasta en sueños podía surgir aquello, razón por la que había decidido vivir sola. Así, evitaría que eso sucediera. Pero aquella vida solitaria no era lo que ella quería. 

Letanía tenía mucho de sí para dar. Quería ser feliz, quería que la gente no le temiera y por sobre todo, ella quería darse una oportunidad para eso. Pero era una Banshee, así como todo el mundo le temía a ella, ella temía que alguna vez le tocara anunciar la muerte de alguien amado. Y eso le había costado todo su posible círculo social.

Salía a pasear, caminaba entre la naturaleza, se quedaba con los animales, pero hacía tiempo que no salía a encontrarse con personas, salvo alguna visita esporádica. Pero estaba algo cansada de ello. Era un impulso tonto, que quiso reprimir, pero no lo hizo y cambió el camino que solía tomar todos los días, aventurándose a un sitio nuevo. Decidió que hacerlo una vez no le haría daño.

Pero se perdió. Aquella zona no tenía indicios de nada. Y el cielo estaba nublándose como para encontrar la vuelta a casa. Podría simplemente volver sobre sus pasos, pero todo le sonaba exactamente igual, sintiéndose abatida. Caminaría hasta encontrar el camino. En cambio, acabó encontrándose con un hombre.

La invitó a pasar por su casa, que no estaba lejos, a que descansara que luego, él podría llevarla de nuevo en su camioneta.

Letanía estuvo a punto de rechazar su oferta, pero había hecho eso precisamente para obtener un momento, un día para charlar con alguien. Y eso fue sucediéndose con los días. Las charlas, los paseos, las comidas compartidas. Todo. Incluso un pan insulso sabía mucho mejor cuando comían juntos. Y aunque ella se reprochaba su actitud, había entablado una amistad tan linda con Baldassare que no quería volver a sentirse sola en su casa y por una vez, había pensado en ella de manera egoísta, casi como humana.

Salieron juntos a un festival, se divirtieron con la música, los juegos y hasta con la cata de vinos, llegando bastante picados a su casa. Pero aún estaban con ánimos de celebrar un poco más por la divertida tarde, así que acabaron en la barra de la casa de Baldassare. La casa era grande, era más bien, una mansión, aunque ella nunca había reparado en ella y ahora, con un par de copas encima, mucho menos todavía.

—Lety, prueba éste— le dijo abriendo una botella de vino. Una botella delgada y oscura, que dejaba caer una bebida oscura y reflejos entre rosas y borgoñas en la copa de boca de ancha. La muchacha sonrió y al acercarlo, sintió el olor de las hierbas del vino y lo probó mientras él la observaba.

Lo probó y como si eso hubiese sido un incentivo, se puso de pie y se inclinó sobre la barra, quedándose más cerca de él, con aquella madera como lo único que los separaba. Había sido el alcohol, lo bien que se llevaban o su apremiante soledad la que estaba detrás de todo ello, pero no se contuvo en lo absoluto y ninguno de los ignoró el deseo de nacer de aquel beso.

No supo en qué momento estaba sobre la barra y sus ropas maltrechas sobre su cuerpo, estorbándoles. Jamás había sentido esas ansias porque todo ocurriera como ahora le estaba sucediendo. Y aunque en otro momento hubiese escuchado a la voz en su cabeza que le decía que no debía hacer las cosas, que no era correcto, y un montón de excusas que ella misma se ponía para no disfrutar, había decidido que era momento de silenciarla o cuanto menos, ignorar a su conciencia. Y así lo hizo.

Quedaron desnudos, cubiertos por un abrigo largo al lado de la barra del bar. El corazón le latía a mil por ahora, su cuerpo se cubría de una fina capa de sudor y una sonrisa ensanchaba sus labios, aun sin mirarlo, sólo sintiendo sus respiraciones al unísono.

Pensó que eso no debía hacerlo, pero después de eso, poco le importó. El miedo que ella había sentido anteriormente, había desaparecido en ese momento como si alguien lo hubiese absorbido, pero ahora que sus neuronas volvían a funcionar casi, con plena lucidez, la incertidumbre la rodeaba.
—Debo decirte algo— dijo seria.

—No me digas que eres homosexual— le dijo rodeándola con un brazo, haciendo que su expresión se relajara.
 
—No, no es eso— e hizo una pausa levantando la mirada —soy una banshee—

—Oh, era eso— dijo restándole importancia, dejando helada a Letanía al ver y escuchar su reacción. Pensó que quizás, no sabía qué era una banshee, era probable, usualmente, las conocían como hadas, ignorando las diferencias que había entre ellas, pequeñas, a veces, pero fundamentales —ya lo sabía—.

—¡¿Pero cómo?!—

—Soy un Dagda— pero eso no le dijo mucho a ella —algunos creen que soy un dios, realmente, soy un elfo que sirve a una deidad, como muchos otros. Me encargo de llevarme las almas y de traer de nuevo a los que aún no le ha llegado la hora—.

No supo si el frío que sintió era por la falta de su ropa o era por aquella revelación. Ella jamás se había dado cuenta. Pensó que podría ser estar tan acostumbrada a los humanos. Lo miró y sonrió: la vida y la muerte juntas. Pero no le dio más vueltas al asunto, sólo no quiso volver a sentirse sola. Sólo quiso quedarse así con Baldassare hasta que la madrugada los separase.



Bueno, espero que les haya gustado y haber llegado a plasmar bien los sentimientos de Letanía, cosa no menos sencilla. Pensaba hacer un cuento corto, pero cuando me di cuenta, me quedaba tanto en el tintero que tenía que escribirlo.

¡Se cuidan! Pasan una hermoso día y una bella noche.

Bye!



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sábado, 14 de enero de 2017

Lectores Otakus

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Me faltaba hacer este tema para la iniciativa. Ya saben que tengo manía con los índices, así que aprovecho eso para tener todo más ordenadito por aquí.

Para los que no tengan la más pálida idea de qué va, los invito a que se pasen por el blog organizador.La iniciativa tiene varios bloques, se divide en rondas y se puede participar en cuantos uno quiera/pueda mientras la ronda esté vigente, así que hay un poco de todo y para todos los gustos. Lo interesante es que todo gira en base a un tema y se divide en distintas actividades, desde escritura, lectura, ver películas, jugar un juego, etc. Les aseguro que van a encontrar algo que les interese.







Yo empecé tarde, no tan tarde, pero me perdí la primera ronda, así que les dejo desde donde empecé participando:

○○Segunda ronda: Viajes en el tiempo
Cuéntame un cuento: Uno entre mil — Parte I   Uno entre mil — Parte II   Uno entre mil — Parte III

○○Tercera ronda: Mundo onírico
Cuéntame un cuento: En el murmullo de la cascada
Películas: Paprika



Espero que les guste y se animen a sumarse.

¡Se cuidan!

Bye!
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Lectores otakus: En el murmullo de la cascada

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Ya está la tercera ronda de la iniciativa! Y bastante surtida, así que espero poder participar en más de una sección en esta ocasión. Por si les interesa verla, por curiosos o por participar, les dejo el link justo aquí.

Como la vez anterior y ya sabiendo como soy yo cuando de sueños se trata, lo primero que haré será el cuento ¡por qué sí! Además, tuve un sueño anoche que tengo que plasmarlo al papel —o a la pantalla, en su caso— así que me viene de anillo al dedo para participar del evento.

Cuéntame un cuento: Escribe sobre el sueño que más recuerdes o la peor pesadilla que haz tenido.
 
 
En el murmullo de la cascada

Había pasado toda la noche mirando por la ventana. El murmullo de la cascada se oía a la perfección, tanto como en aquellos días, pero aun así, no me había podido quedar dormido. No así los hermanos Athens dormían plácidamente sobre la única cama que había en la cabaña. Fran había quedado con el libro sobre su pecho, Maya acostada por los pies de la cama y Johann en una postura bastante extraña para dormir, casi con medio cuerpo fuera de la cama. Aun así, ninguno se había levantado en toda la noche ni cuando le quité el libro a Francis o cuando los cubrí con una manta a ellos. 

Tenían un sueño muy plácido.

No sé por qué sigo aquí. Quizás, ellos tampoco.

Maya es muy buena conmigo.

Francis habla poco.

Johann siempre bromea o eso es lo que dice Maya. Yo no lo entiendo. 

Me gusta la cascada. El sonido del agua al caer es sumamente relajante. La lluvia también lo es. Aunque cualquiera pensaría que por mi naturaleza, el agua sería lo último que me gustaría tener cerca.

—Los fénix odian el agua— me dijo Maya cuando nos encontramos una vez en un río.

A mí me gusta. No sé si habrá otro que pueda decir lo mismo, pero al menos, me gusta la sensación que da al caer en mi piel. Un golpeteo suave que termina convirtiéndose en una cálida sensación, húmeda y relajante. Por supuesto, si me veo como un fénix, puedo camuflarme entre los humanos, algo que ellos me sugirieron para que no haya más malos entendidos ni nadie intentando cazarme.

Los humanos son extraños. Tanto ellos como la mujer que está allá afuera, al borde de la cascada. Me acercó a la cama y los despierto para que la vean: la mujer está al borde, mojada, vestida de blanco.

—Hay alguien allá— les señalo por la ventana. Ellos miran.

—Mierda, va a saltar— dice Francis y sale de la cabaña, sin buscar la chaqueta que traía al llegar ni nada. 

Maya y Johann lo siguen y yo, los imito. No puedo hacer nada más que ello. Corren bajo la lluvia, apenas salir y ya estamos completamente empapados. La lluvia cae con tanta fuerza que se siente el golpe fuerte sobre la piel de las gotas.

Francis y Johann le gritan que se detenga, pero eso no sirve. Piensan en un conjuro, lo veo en su mirada, pero no pueden hacer nada a semejante distancia.

—Iré por ella—

—¡Ciro, no!— me grita Maya pero ya me he arrojado al vacío, agitando las alas, dejando atrás mi disfraz humano. El fuego que me cubre se va apagando fácilmente mientras intento alcanzar a la muchacha que cae al vacío, hundiéndose en la espuma de la cascada sin que yo pueda encontrarla.

Me quedó abajo. Me siento más cansado de lo normal ¿será por el agua? Vuelvo a usar mi traje humano en lo que ellos bajan y espero a que la joven que saltó, siga con vida. Pero no hay nada ahí. Nada de nada.

—¡Muévete!— me gritó Johann y lo sentí tirarse encima de mí, haciendo que ambos cayéramos al agua. Estaba helada. No llegué a ver qué es lo que sucedía fuera hasta que subimos a la superficie.

Maya y Francis habían quedado frente a un tigre blanco. O en parte, un tigre. Su pelaje era entre pelo y escamas y a los costados del cuello, se podían ver sus branquias externas. Fue la cosa más rara que vi en mi vida. Y había visto muchas desde que había dejado la cueva.

Francis usó el empedrado, haciendo que se levantaran y lo atacaran, acabando por disolverse en el agua, como si hubiese sido parte de ella desde siempre.

Estábamos empapados cuando volvimos a la cabaña. Nos envolvimos en las mantas y quedamos al lado del fuego esperando que la ropa se secara. Maya decía que me sentía mal por tanta agua. Aunque es cierto que jamás había estado bajo una tormenta de esta magnitud, probablemente, tuviera razón.

—¿Qué fue eso que vimos?— Preguntó Johann arrimándose más a la chimenea, enrollándose en la manta por el frío.

—Lo vimos antes ¿no lo recuerdas? Cazamos uno con el abuelo una vez. Fue la primera vez que hicimos el trabajo casi solos— le recordó Francis observando las llamas.

Al parecer, su abuelo tenía muy malas costumbres por lo que había escuchado. Le gustaba ponerlos a prueba y aparecer en el momento menos indicado o cuando ya no lo necesitaban. Y desaparecía en el momento en que su ayuda era vital. Maya siempre se había quejado de eso. Aunque no sé por qué es más fácil dejarles hacer el trabajo a ellos si él sabía bien cómo acabar con todo. Supongo que son esas cosas las que no podré entender nunca de las personas.

—¡¿Casi solos?! ¡El viejo desapareció y nos dejó solos con el tigre! Casi había olvidado aquel encuentro y me lo tenías que recordar ahora. Volvimos a casa y él tomaba una cerveza mientras escuchaba el partido por la radio— se quejó.

—Pero tenemos ventaja entonces ¿no? Sabemos a qué nos enfrentamos. Lo curioso es la mujer que cayó al río— intervino Maya.

Y cuando ella lo dijo, recién caía en cuenta de que ninguno vio su cuerpo. Ni cuando estábamos bajo el agua llegamos a encontrarla. Fue como si se hubiera desvanecido o diluido, tal como había hecho el tigre anteriormente.

Maya salió de la casa y yo la seguí fuera. Me intrigaba saber qué es lo que pasaba. Es lo que llaman curiosidad, según escuché. Es difícil ignorarla, aun cuando te digan que es lo que mata al gato. Supongo que los humanos son fácilmente comparables con esos animales aunque no les note un rasgo característico. Ni pelaje, ni garras, ni bigotes.

—¿Qué es lo que harás?—

—Dejarte a ti bajo techo— me dijo señalándome la cabaña, pero la verdad, es que yo no quería volver, así que insistí en seguirla.

Ella respiró fuerte, aun con el sonido de la lluvia, podía escucharla a ella. Caminó a mi ritmo, quedándose a mi lado hasta que llegamos al punto donde la mujer había caído.

—Espero que los fénix no se resfríen— me dijo. Asentí esperando que eso no sucediera, fuera lo que fuera.

—¿Qué hacemos aquí?—

—Buscamos indicios. Si mi memoria no me falla, esta cascada se llama el velo de la novia ¿te suena?— Negué con la cabeza —hay una leyenda de un par de enamorados que murieron aquí, justo antes de casarse. Ella aparece en las tormentas, reviviendo el día de su muerte, para que la cascada suene más fuerte y le respondan a él. Aunque nunca había escuchado lo del tigre— dijo corriendo el agua de su rostro en vano —mira— se detuvo e hizo que la imitara — si la miras justo desde este ángulo, puedes ver como la cascada tiene la caída como el velo de una novia—

Volvimos después de eso y nos quedamos hasta el amanecer despiertos, ya secos y sin la lluvia que aguara el paisaje.

Francis nos dijo que deshacernos del Suiko, aquel tigre blanco, iba a ser fácil, pero no así del fantasma. Si querían darle un descanso eterno, debían encontrar su cuerpo. Cosa que no iba a ser nada fácil, aunque suponían que por el lugar donde el fantasma aparecía, es que sus restos debían estar cerca.

—¿Cómo la encontraremos? Si está en el fondo…— dijo Johann encogiéndose de hombros mientras miraba el agua. Estaba más frío al pie de la cascada.

—¿No son dos?— pregunté y sentí que dije algo incorrecto —Maya me dijo que dos personas se suicidaron aquí—.

No entendía por qué ninguno dijo nada, hasta comentar que eso sólo dificultaría más cosas. Los dejé solos al ver al tigre meterse detrás de la cascada.

Lo seguí sin que ellos dijeran nada, estaban ocupados hablan del suicidio y los fantasmas y lo complicado que era que las personas no hicieran un entierro como la gente. El tigre me llevó hasta el fondo. La cueva se parecía a la que yo habitaba, pero era mucho más fría y amplia. Era la cascada, eso era seguro. Encendí mi mano para ver hasta el final. Había un esqueleto junto a algunos adornos de barro e hilos.

—Quizás, él sea quien nos falta— me dijo Maya apareciendo detrás de mí, sonriéndome.

Asentí y salimos. El tigre no nos había atacado como la otra noche. Me pareció raro, quizás, porque tan sólo quería guiarnos hasta donde estaban los restos de aquella persona.

Maya salió. Yo me quedé esperando a que los muchachos llegaran. Johann examinó los huesos y Francis las vasijas. Allí, encontraron cenizas, y un collar de piedras y plumas. Probablemente, de la muchacha que habíamos visto lanzarse a la cascada. Si las conjeturas eran correctas, él era su amante y había recuperado sus restos para enterrarla, sin haber podido escapar de aquella cueva o quizás, muriendo porque ella ya no estaba entre los vivos, quedándose sólo con sus cenizas como recuerdo.

Maya me explicó que los fantasmas suelen quedar ligados al mundo terrenal por algún objeto, sus restos o algún pendiente. Ella se quedó porque él no la dejaba ir.

Salimos y quemamos todo. Las vasijas, los huesos y las cenizas. El suiko nos siguió y quedó enfrente de nosotros cuando todo comenzó a arder. El tigre blanco lucía imponente ante nosotros viendo las llamas que empezaron a consumirlo a él también. Se irguió en dos patas y ante nosotros, un hombre tomó forma, vestido de piel y cuero. En el pecho tenía pintada unas garras, como las de un tigre.

La muchacha que vimos la noche anterior, se lanzó desde la cascada y antes de llegar a reencontrarse, desapareciendo entre las gotas de agua.

—Hoy ha sido fácil— dijo Francis. Normalmente, no tenían ese tipo de trabajo, por lo general, les costaba mucho más deshacerse de cualquier ente sobrenatural.

—Pero ha sido triste. Estar tanto tiempo reviviendo la muerte de ella debe haber sido duro para el suiko— dijo Maya.

—Pero se reunieron de nuevo. Así que podemos ir a desayunar y buscar el auto— Johann cruzó las manos detrás de su nuca y comenzó a caminar. Francis lo siguió apenas el fuego quedó consumido.

Me quedé viendo a Maya marcharse con sus hermanos.

—¿No vienes?— me preguntó ella haciendo que los demás se detuvieran a esperarme.
Le sonreí y comencé a caminar.

Entendía al suiko. Sé que si algo le pasara a ella, me quedaría esperándola hasta que pudiéramos volver a reunirnos, ardiendo en una misma llama, hasta consumirla y desaparecer. Como el suiko y su mujer.





Y hasta aquí llega. La verdad, es que el sueño no tenía ese final, porque mi subconsciente es muy bueno dejándome con la intriga :,D pero era la idea —o eso espero XD—. Los personajes ya se los había presentado en otra ocasión, en algunos cuentos —tengo que hacer un índice de ellos, prometo que los haré >.<—. Aunque es la primera vez que escribo desde el punto de vista de Ciro y me ha resultado algo bastante complejo al ser tan inocente y reflejarlo en el cuento, pues, tiene siglos encima, pero es bastante tonto para lo que es la socialización.

Espero subir algo más de ellos más adelante, por ahora, es todo.

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan! Pasan un hermoso día y una bella noche.

Bye!
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