jueves, 24 de marzo de 2016

El problema de ser escritor

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Sigo frustrada con mi horrible conexión y encima, desde la tarde tengo un tema en mente que tengo ganas de hablarlo y como es mi blog y aquí, hablo lo que quiero ¡me van a tener que leer si siguen por aquí!


Hoy, me topé con una entrada en el blog Beyond a writer's mind, sobre los escritores, el tiempo que le dedican a su trabajo y una escritora, o mejor dicho, pseudoescritora que no tiene idea de lo que hablaba. Según lo que contaba en la entrada —y cito textual—.

El editor de la novela hablaba de amigos suyos que escribían muchos libros y que él no se veía capaz, pero claro, que sus amigos (periodistas, creo, ya que él lo era y estaban hablando de compañeros de oficio) le dedicaban dos horas al día a escribir.

La autora, en ese instante, con la palabrería común de estos actos, dijo entre florituras que "para escribir hay que vivir" y que si uno escribe dos horas todos los días no puede vivir.

No sé cómo será el libro de esta autora, pero al decir esto, yo me hubiese levantado y me hubiese ido sin pensarlo si quiera una vez. Es que ¡escribiste un libro, mujer! Piensa un poco. Imagino lo mucho que debe haber sufrido en ese tiempo que se dedicó a escribir que no debe haber podido hacer absolutamente nada.

Y esto me hace pensar en esos idiotas que tienen la posibilidad de publicar un libro —sea por cuña, por dinero, porque la editorial lo ve comercial, etc., etc.,— y denigran el trabajo del escritor de ésta manera. Porque esto es simple y sencillo: una desvaloración total.

Ya bien lo dice la autora en el post: el horario laboral normal es de ocho horas —y a veces, hay que hacer horas extras—, lo que puede llevar a un trabajo normal a convertirse en uno de diez horas o quizás, poco más, poco menos, depende —especialmente, si nos vamos a las urgencias en medicina, nos olvidamos de eso—. Es decir ¡trabajar por dos horas y encima ganar bien es un lujo! Un verdadero lujo. No sé qué le ve de malo esta señora dedicarle dos horas de su vida a algo que te apasiona y en el mejor de los casos, te mantiene ¿tan malo es? ¡Feliz sería yo si pudiera vivir pura y exclusivamente de mis libros! Que ni me preocupo de otra cosa si quiera.

Y esto, ya lo había hablado alguna vez sobre los artistas a grandes rasgos aquí. Y es que se valora poco al artista. Porque vamos, los escritores somos artistas de la palabra y escribir un libro me parece algo tan digno como salvar una vida, especialmente, si es la nuestra. Que no sólo hablo de un plano económico, que si bien se consigue, es bienvenido. Pero la escritura te salva de muchas cosas, entre tantas de ellas, la realidad. Lo mismo que la lectura. ¡Mira si no es digno salvar a alguien de que vea el mundo durante dos horas! Un libro puede hacer eso y más. Un libro, bien escrito —porque el mercado está saturado de comerciantes, tristemente—, puede hacerte pensar, te puede hacer sentir, apasionarte y hasta conocer cosas que no conocías ¿o es que nadie ha decidido aprender algo nuevo gracias a un libro? Yo aprendí a escribir, entre las primeras cosas que aprendí de ellos. Leer y escribir, porque quería leer los libros sin la ayuda de mi madre. ¿Y no vale dos horas?

Insisto, le encontraron la mina de oro a la literatura y como tal, se metieron miles de comerciantes y es verdad, que cuesta encontrar escritores de verdad con oportunidades en las editoriales. Al menos, yo voy a la librería y me encuentro con mil libros con opinologos —tal y como lo deducen, gente que se dedica a opinar, no importa si es sobre el pelo del caballo blanco de San Martín, te hacen un libro sobre esa hipótesis y te lo venden como si fuera hecho de oro—, y simplemente, me entristece. Siguiendo el ejemplo de San Martín, hará cosa de un año había leído la reseña de un libro donde el autor se cuestionaba si San Martín era gay o no y se escribió un libro con esa hipótesis. ¡Padre de la patria! Habiendo obras maravillosas esperano a ser publicadas afuera, darse a conocer para llegar a alguien, darle prioridad a un libro que dudaba de la sexualidad de uno de los libertadores de Argentina me parece un completo insulto. No sólo por el procer, sino por la calidad del producto que están vendiendo. Allá uno si comenta esto en un asado con los amigos y hace un par de bromas con ello, que no voy a negar que lo haya hecho con temas aun más serios con mis amigos. Darle prioridad a un libro sobre una opinión, una idea tan voluble como improbable es algo que no me va. Catalogarlo de histórico, mucho menos. Y sin embargo, es lo que veo que abarrotan las librerías. Libros así, con una idea tan vana como poco satisfactoria, que, acabando el libro, no te deja absolutamente nada —que me he llegado a leer uno de esos y es simplemente, la opinión de alguien hecha libros—. 

No digo que la gente no deba opinar ¡claro que puede hacerlo! Pero hay otras formas y, como editorial respetables que son muchas, creo que debería darsele prioridad a otras cosas. Entiendo que se saquen ensayos de vez en cuando, pero a mi me horroriza pensar que he dejado de ir a mis librerías favoritas porque no salen de las sagas de moda y mil opinologos más. Los libros buenos no los consigues ahí, no importa cuánto tiempo te quedes: encuentras libros comerciales.

La literatura no debe ir de la mano del bolsillo. No, no, no. La literatura es arte y eso, se ha ido perdiendo muchísimo. Y sinceramente, a veces termino de darle la razón a algunos porque, no hay literatura masiva de calidad, hay muchos libros en venta que es una cosa muy diferente. Con la autopublicación, el mercado se saturó de comerciantes. Por supuesto, muchos autores dieron con la posibilidad de dar a conocer su obra, pero, hay mucho comerciante, insisto en esto. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? El autor, busca conectar su historia con alguien. El hecho de que alguien te lea te hace sentir más que satisfecho. El comerciante, espera que el bolsillo engrose por un libro que ni él leería dos veces. Quizás, ni una.

Muchos creen que escribir es fácil. ¡Erróneamente! Escribir es todo menos fácil. Escribir lleva mucho trabajo. Desde pensar la obra desde la primera palabra que va a enganchar a nuestros lectores como ordenar ideas, rearmarlas, esperar a que los personajes colaboren ¡porque hay veces que son tan rebeldes como adolescente con las hormonas revueltas! Y corregir. Es un trabajo duro. Escribir, leer, corrergir. Escribir, leer, corregir. 

Escribir no es simple; pero es gratificante. El placer que siente el escritor al crear con su palabra, pocos pueden gozarlo con su trabajo. 

Escribir, además, requiere de mucha formación. Uno debe investigar, información, estar al de y con que, más allá de que al final use esos datos o no, va sabiendo. Sin contar que, el escritor debe manejar el idioma mejor que nadie. Y con esto, no sólo me refiero a escribir correctamente, usando acentos, comas, puntos, etc., el escritor debe tener la habilidad de engancharte con sus palabras. Cualquiera escribe, no cualquiera es capaz de decirte algo con esas palabras y ¡mejor aun! Hacer que sigas leyendo hasta el final, dejándote esas ganas de un poco más cuando acabas de leer. No cualquiera hace eso. Lo mejor de todo es que para eso, no hay fórmula. Ahí es cuando sabemos del que es capaz de transmitir y el que lo hace por pura salida laboral.

El arte de la palabra es lo que se debe rescartar. El arte de escribir y ser leídos. De leer y de buscar calidad. Calidad, es una palabra tan usada hoy como invisible a la hora de buscarla en la práctica. Es difícil encontrar calidad cuando el mercado se satura de gente que sólo hace dinero. Pero existe y hay que saber buscar bien e irse por aquellos caminos, quizás, menos transitados pero muchos más ricos en experiencias y emociones.

El arte, el arte es la expresión de uno mismo. Por la palabra, por la pintura, la música, el dibujo, el teatro, la voz, las mimicas ¡lo que sea! El arte expresa. El arte conecta. El arte crea. El arte es capaz de hacer lo que las palabras o las personas no llegan a hacer en ocasiones. Es capaz de emocionarte, de hacerte reir o llorar sin que si quiera, haya una persona física de por medio, con las palabras, las imágenes, los sonidos alcanza. Y el arte se valora. Y sí, vale mucho, pero no vale por dinero. Claro que no, vale por otras cosas que no se cotizan, porque el mercado no sabe cotizar el arte ¡no debe cotizar el arte! Sí, tiene un valor monetario en algunas ocasiones, pero nunca, jamás, va a alcanzar todo el oro del mundo para cotizar lo que es realmente el arte.

¡Se cuidan!

Bye!

4 comentarios:

  1. En mi opinión en el momento que el arte se comercializa, deja de ser un arte (viva la redundancia). Porque pierde la esencia de lo "único". Cuando uno comienza a volver su pasión en comercial, a la larga deja de ponerle tanta emoción y sentimiento y termina siendo sólo una herramienta para conseguir dinero. A ver, no diré que si con mi arte pudiera vivir... lo haría, pero siempre manteniendo la esencia de lo que hago. Cuando escribo, escribo para mi... no para los demás (a menos que me lo pidan, claro está).

    Referente a lo de trabajar dos horas, o escribir ocho o whatever... honestamente creo que ponerle una rutina a la escritura es como cortarse las alas. La inspiración viene cuando viene, y se va cuando le da la gana. No hay que forzar, porque si la fuerzas... salen cacas pinchadas en un plato. Lo sé yo, lo sabes tú y lo sabe la historia. Eso si, poder trabajar dos horas y que te cunda el dinero... ¡es maravilloso! Pero tampoco habría que cuestionar el tiempo que cada uno dedica a su obra. Los mismos compositores antiguos, algunos tardaban meses y otros tan sólo horas.. el arte se expresa con el corazón, y el corazón va a su ritmo. Poc a poc (poco a poco).

    Pero bueno, son pocos los artistas que viven de su arte, y muchos que viven del trabajo. Si la literatura se valorara más, posiblemente habrían más libros buenos, y menos autobiografías falsas o libros de estrellas famosas.

    Pero claro, hay un consumidor para cada tipo de lectura y en cierto modo hay que respetarles a todos. Pero bueno, el arte es abstracto... así qué, que cada loco disfrute con su lectura.

    Un placer leerte como siempre.
    :D

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    1. Yo creo que se puede hacer arte y aun así, vivir de ello, pero vamos, el arte tiene que estar siempre por encima del dinero. El verdadero problema es que muchos salen de comerciantes habiendo encontrado el nicho para conseguir dinero y después, quieren recibir el título de artistas de arriba. y es la mayoría hoy en día, que ves muchos cazafortunas por la salida rápida, lo que es un insulto para todos aquellos que les ponemos el alma a cada una de nuestras creaciones.

      Pero bien dices, para gustos, los colores. Aunque, a veces nos duela aceptarlo.

      ¡Gracias por comentar!

      ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Lástima que tengas razón. Los prejuicios que se le echan encima a la escritura y al perfil de trabajo del escritor son nefastos. Y no sólo con eso, porque también pasa con cualquier tipo de arte.

    Dónde más cuenta de eso me he dado ha sido en mi entorno mismo, el de mi día a día. Se supone y según todo lo que se ve desde fuera que los adolescentes son más sentimentales con estas cosas. Quiero decir, le dan más valor a lo que lo necesita, se lo dan incluso a lo que no, pero no soy quien para juzgar. Se supone. Pero es más cuestionable de lo que creemos.

    El día en que yo di a conocer mis gustos y mi conocimiento sobre ellos, pude comprobarlo. Pongámonos en situación. Nos mandaron hacer un trabajo sobre algo que nos gustara (y que diera como para hacer una presentación en PowerPoint). Yo decidí hacerlo sobre el manga, algo a lo que tengo mucho aprecio y cariño, pero los estudiantes con los que comparto el oxígeno todos los días lo menospreciaron. Oh, si, muy gratificante. "Eso lo hace cualquiera, es sólo dibujar alguna ahorrada con historia que dé para algo y que te lo publiquen para que ganes dinero". Eso, precisamente. Se tiene que inventar una historia con gancho, de acuerdo. Hay que plasmarla en papel y en formato cómic, de acuerdo. No nos olvidemos de un dibujo que ayude a explicarlo, por supuesto. Te lo publicas y ya, fin, ya tienes dinero porque has seguido bien todos los pasos. Ahora, adelante, ponlo en práctica. Y ahí es cuando se jode la cosa. Se ponen gallitos todos y te sueltan ese típico 'lo haría, pero no me interesa'. Claro, seguro que es por eso.

    Todo esto pasa por una simple razón: la ignorancia. Esa maldita tocanarices que hace que la gente te subestime o infravalore. Nuestra mejor amiga. Porque lo que esos compañeros de clase no saben es que esa gente que hace 'los dibujos chinos esos' trabajan en unas condiciones muy duras. Esos que sacan tomos como longaniza (como Eiichiro Oda) tienen que hacer storyboards, que se os acepten, versión en lápiz, entintado, sombras, tramado, diálogo, en veinte páginas... y todas las semanas. Y sí, como que eso lo puede hacer cualquiera.

    Pero eso pasa con todo tipo de arte. Con el cómic, los libros (a ver quién es el listillo al que se le ocurre decir en voz alta que esos los escribe cualquiera, a ver, que me los cargo), el dibujo, la escultura, la fotografía, cinematografía... Joder, que parece que no entienden que para disfrutar haciendo expresionismo abstracto como el arte se necesita algo de caña.

    Bueno, en fin. Que me alargo mucho y aburro a cualquiera. Es gratificante ver que todavía existe gente que valora estas cosas (aunque parece que viven todos lujos de mí por alguna estrategia maligna). Un saludo y nos leemos ^^

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    1. ¡Muchas gracias por tu opinión! Siempre es un placer leer a mis lectores —valga la redundancia—.

      Sobre lo que comentas, es algo que he visto muchísimo. ¡Es dibujar y nada más! Tomas el pincel, el lápiz o lo que sea que uses y ya. Odio que la gente piense de esa forma porque no es tan simple como eso. Hay que tener habilidad para hacer las cosas y por sobre todo, mucha práctica por atrás, que como bien dicen, la practica hace al maestro. Si bien, tener la facilidad para el dibujo es un buen inicio, pues, nos costará menos dedicarnos de lleno a eso o poner en practica conocimientos nuevos, sin practica no haces nada. Y detrás de esa obra de arte, existen miles de bocetos, ideas y bosquejos que no llegaron a ser, sin contar las horas de frustración que vinieron detrás porque no nos salía tal y como queríamos. Es de puro ignorantes los que hablan por hablar.

      Bien, se les puede dar un lápiz, un papel y pedirles que nos inventen algo rápidito a ver cómo les va con eso.

      Yo sigo creyendo que a pesar de esto de las mentes liberales, los avances y no sé cuántas cosas más, el trabajo del artista sigue sin ser valorado correctamente, en cualquier área del arte, siempre vas a encontrar personas que creen que uno puede crear una obra maestra en cualquier momento con sólo chasquear los dedos, cuando lleva un proceso de preparación tan extenso como exigente, como en cualquier otra área de nuestra vida.

      ¡Un gusto leerte!

      ¡Cuidate!

      Bye!

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