miércoles, 9 de marzo de 2016

Ideales y balas

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien <3 Ya les había contado que Si perdemos el control surgió de una serie de cuentos de casi todos sus personajes. Ahora, voy a presentarles uno que va a tener de protagonista a alguien que viene apariciendo poco en la novela: Jack, el mejor amigo de Morgan.

Fue uno de los primeros que hice pues, me gusta mucho este personaje y lo he explotado poco en la novela, más, en los cuentos, tiene más protagonismo, incluso, en éste —aunque también sale Morgan—Espero que les guste <3

Ideales y balas

Era un día caluroso. De verdad, habían escuchado del clima seco pero no pensaban llegar a vivirlo de esa manera. Pero sabían que tenían que aprender a acostumbrarse a lo que sea que tuvieran en frente, de eso se trataba sobrevivir en la lucha. No importaba la situación, el frío o el calor, debías estar siempre al pendiente de tu vida y de tu obligación por sobre todo que morir en batalla era un honor: luchabas por tu patria y tus ideales.

Jack estaba ahí por eso mismo: quería luchar por los suyos y salvarlos. Quería muchas cosas, ansiaba no tener que luchar y vivir en un mundo pacífico donde todos tuvieran una oportunidad, más, sabía que eso era imposible por los tiempos que vivían por lo que pocas opciones había visto en donde él se iba a sentir realmente útil. Su principal problema era ese. Podría ser médico, podría ser bombero, podría ser un respetado científico que lograra conseguir la fórmula que hiciera que el mundo dejara de tener hambre. Era ambicioso, no iba a negar eso, el problema es que no se veía encajando en ninguno de esos panoramas. Los veía nobles, muy sacrificados y llenos de recompensas para quien lo hacía como para quien recibía esto. Pero él no se veía como parte de eso. Por eso mismo, había optado por las fuerzas de seguridad y el ejército, había sido su principal elección. Se iría un par de años de casa, pero era por un bien mayor que se separaría de su familia por un tiempo indefinido. Estaba convencido de que iba a hacer su pequeño aporte al mundo de esa manera.



Estaban preparados para su primer viaje. Jack se sentó en el vehículo al lado de Morgan y suspiró sonoramente. El silencio que había allí le daba mucho tiempo a pensar en absolutamente todo, algo que siempre había sido una de sus grandes debilidades: cuando tienes tiempo para pensar tanto, tienes tiempo para arrepentirte de lo que haces. Hasta ahora sentía el peso de los nervios de estar entregando la vida por una noble causa: traer un poco de paz al mundo. Se planteaba muchas cosas y veía a la cantidad de hombres que estaban allí junto con él y llegaba a pensar que tanta gente unida por una misma causa no debía estar equivocada y se motivaba por eso: eran muchos para no estar en lo correcto.



—¿Crees que estamos listos para la batalla?— le preguntó a Morgan sintiendo el sonido de las ruedas sobre el terreno dispar, las subidas y bajadas lo ponían peor.

Morgan sonrió jocoso y negó con la cabeza, entrelazando sus dedos.

—¡Por supuesto que no! Nadie está listo para la batalla hasta que ya está en ella. Por eso, es que nos mandan así—.

Jack lo miró unos momentos al verlo tan relajado al estar en una situación semejante. Podía ver a sus compañeros muy seguros, otros, nerviosos, como él, pero veía a Morgan y estaba allí como si no le importase nada de ello. No podía sacar otra conclusión al ver sus reacciones. Aunque en el entrenamiento había sido bastante bueno. No había destacado por sobre nadie pero tampoco, había quedado atrás, salvo por algún que otro comportamiento propio de un adolescente, cuando llegaba el momento de la acción, no tenían qué reprocharle. Admiraba esa fuerza para hacer todo a pesar de que no le importase. ¡A él le importaba y aun así, tenía dudas!

Se masajeó el cuello y decidió que iba a hacer lo mismo: no iba a pensar, iba a actuar como si no le importase nada. Pero esto no le duró más de cinco minutos. A él le importaba demasiado lo que estaba haciendo como para ignorarlo.




Armaron el campamento y esperaron a que la noche cayera. Pasarían a su primer ataque al amanecer. Tenían todas las instrucciones para ello y por sobre todo, se vería puesto a prueba todo lo que aquellos novatos habían aprendido después del arduo entrenamiento. A mayoría de los reclutas eran jóvenes adultos. No tenían más noción de la guerra que lo habían escuchado, leído o simplemente, lo que el cine le había mostrado en alguna que otra ocasión. Pero como todos sabemos, esto cambia totalmente cuando toca vivirlo en primera persona. Nada se compara a estar arriesgando la vida en el campo de batalla, a estar con el miedo, temer jalar el gatillo y aun así, saber que aquello es lo mejor porque estás defendiendo algo justo. Pensar que un movimiento en falso podría costarte la vida o la de alguno de tus compañeros de batalla. Eso nadie lo explicaba en el entrenamiento: había que vivirlo para saberlo. Nadie te preparaba para morir.




Apagaron todas las luces, quedando todo en una sutil penumbra que la luna llena acompañaba. Aunque, Jack, por mucho que lo intentó, no pudo dormir aquella noche. Veía a sus compañeros tendidos en el suelo en sus bolsas de dormir tan apaciblemente y sentía envidia de quedar así en cualquier momento. Pero no podía.

Cansado de dar vueltas en la cama salió a tomar un poco de aire fresco, sentándose en el suelo. Tenía tanto en mente que era imposible que pudiera dormir. En sus propósitos, las ansias que sentía, en si estaba listo, en muchas cosas que saltaban sin pedirle permiso en todo momento, incluso, cuando se disponía a pensar en algo más agradable, volvían. No podía quitarles de la cabeza y justo la noche a su primer día importante, en el que demostraría que era capaz de servir a su país. Los nervios lo iban a comer vivo esa noche.

—¿Y ahora? ¿Ansioso por jalar el gatillo?— se burló Morgan sacando una cajetilla de cigarrillos, tomando uno con sus labios de la misma caja y pasándosela a su compañero para dedicarse a encender el suyo. Se sentó a su lado y encendió el de su amigo.

Jack no fumaba pero lo terminó por tomar en aquel momento, ya nada importaba. Si lo ayudaba a calmar sus ansias, podría aceptar hasta LSD, además, podía ayudar a que, el tener su boca ocupada, no debiera responder a la incómoda pregunta de su amigo.

El alba estaba despuntando. Pasaron en silencio un largo rato. Ambos sabían que no hacía falta hablar todo el tiempo, tan sólo, estaban juntos, acompañándose en la madrugada. No hacía falta más.

—¿Por qué te uniste al ejercito?— preguntó Jack después de hacerle una calada al cigarrillo.

—¿Y por qué no?— respondió con aquella soltura tan propia de él. Definitivamente, supo que estaba ahí pero no le importaba —¿por qué entraste tú?— bajó su mirada a Jack, quien lo pensó un momento antes de responder.

—Quería ayudar a las personas—

—¿Aunque debas matar a otras?—

Y no pudo responder. Sabía lo cínico que podía sonar ello. Para proteger a algunos, había que matar a otros. Era cuestión de examinar su primer día y todos los que vendrían. Las armas no eran mero accesorios. Servían para matar, para limpiar el sistema. Para proteger a aquel que no podía del que abusaba de su fuerza. Servían a su país, a sus habitantes, a sus padres y amigos que había dejado en casa.



Terminaron el cigarrillo y volvieron a sus camas, a dormir aunque sea media hora cada uno. Pronto, ya no quedaría lugar para las dudas. Sabía que pasado el alba, apenas sintieran aquella voz que los sacaría de sus sueños, saldrían a pelear, a ayudar. Y no quedaba espacio para las dudas junto a sus armas y sus ideales. No había estuche para las vacilaciones. Simplemente, se levantarían, se vestirían con sus armas y sus metas para salir con la frente en alto a la batalla. Su primera batalla de muchas otras que aun, le esperaban.


¿Y? ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado <3 Personalmente hablando, es uno de mis favoritos.

¡Se cuidan! 

Bye!

2 comentarios:

  1. Definitivamente siento una debilidad increíble por Morgan. Ese hombre me encanta. Y Jack, Jack... es muy tierno, ojalá encuentre su pequeño lugar en el mundo.
    ¡Esperaré para ver si hay más de Jack!
    ¡Saluditos!

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    Respuestas
    1. ¡Sí! Jack es muy lindo <3 Es el equilibrio perfecto en la relación entre Jack y Morgan.

      ¡Gracias por leer! Cuidate <3

      Bye!

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