lunes, 14 de marzo de 2016

Papeles blancos; mentiras negras

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Ando con todas las pilas en estos días, que hasta vengo publicando seguido y ni yo me creo esta energía que tengo. Estoy cerca de comenzar las clases, quizás sea eso (?) Que ya en abril empieza formalmente la universidad, así que se acabaron los cursillos y a sufrir con horarios de instituto una vez más —que a donde asisto este año, es universidad, más, tiene horario de instituto, con recreos y todo incluido (?)—

¡Traigo cuento nuevo! Estoy a full con los cuentos <3 Quizás, retome curso de escritura este año, aunque, debo verlo que también, participo de un café literario y quiero hacer mil cosas y nunca me dan los tiempos xD Mi vida es complicada (?)


Papeles blancos; mentiras negras

                Era claro. Heather había salido con aquel hombre. Morgan había llegado el día anterior con una herida de bala en el brazo y varios moretones. Se imaginaba lo que habría estado haciendo para llegar en ese estado. Según lo que le había contado él, había sido una persecución dura la que había desencadenado que, tras atrapar a uno de ellos, tuviera que seguir al otro por medio de un camino  no muy agradable. Cansado de correr, había decidido matarlo sin embargo, no había salido con suerte. Que Morgan había recibido muchas balas, pero ninguna había sido mortal.

                —No te metas con él— le aconsejó Heather a Kysa mientras iban a almorzar a la cafetería del hospital.

—¿Por qué no?—

—Salí con él hace un año. No es el mejor partido para una relación. Es sarcástico, impuntual y le gusta ir a la suya. Pensé que podríamos funcionar a pesar de todo pero no hubo suerte.

Eso no fue suficiente para Kysa. Había ido a revisar a Morgan un par de veces, en la tercera vez, la había invitado a salir a lo que ella, amablemente, había rechazado por ser un paciente y alguien mucho mayor que ella, otro punto para descartarlo. Pero él no había tenido ningún tipo de reparo en ello. Había percibido con ello que el límite de lo moralmente correcto no era una de las cosas que más le preocupara, más, era un detalle secundario si era una buena persona. Sin contar que hablaba con alguien que habia sido su pareja, por lo que estaba segura, su juicio era parcial.

Se sentaron en una mesa luego de comprar su comida y se pusieron a hablar un poco de ello. Kysa hace poco conocía a Heather y por eso, no estaban tan al tanto de sus vidas a pesar de ser buenas amigas y compañeras de trabajo. Compartir las guardias podría unir mucho a alguien con quien tienes afinidad, así, había sido como habían empezado a entablar una agradable amistad.

Para Kysa, esto era algo sumamente bueno. Después de haber conseguido la residencia, se había sentido bastante más tranquila y había podido dejar de enfocarse tanto en ello y preocuparse un poco más por su vida social y sus prácticas en los grupos de investigación. Tenía un excelente trabajo, una casa pequeña pero cómoda y el dinero suficiente para poder irse en las fiestas a su casa y volver a ver a su familia.

Era todo tan perfecto que no había tiempo para una relación.





Se colocó su abrigo. Hacía frío y ya había terminado su jornada, sin contar que ya le había dado el alta a uno de los pacientes más insistentes que había tenido hasta la fecha. Así que podía olvidarse de todo y seguir con su trabajo como si nada. 

Heather esperaba a Kysa en la puerta y había alguien más que las esperaba a ambas en la puerta. Estaba parado en frente del hospital, con un sobretodo negro y una boina del mismo color, acercándose a ellas cuando las vio salir. 

Morgan, saludó a Heather con una formalidad que ella casi consideró insultante y se detuvo en Kysa con una sonrisa galante y un destello de brillo en sus ojos verdes llenos de seguridad al hablarle. Si algo había notado Kysa a pesar de todos los rechazos que le había dado, es que no había perdido la seguridad de conseguir una cita. Nunca supo si tomar esto como algo bueno o no.

—¿Tienes ganas de un trago? Mira que ya no soy tu paciente—

Kysa sonrió, abrazándose más a sí misma. El viento afuera era realmente frío. Sentía la nariz helada, más, al verlo y escuchar su propuesta, no pudo más que tener una contrapropuesta para él.

—Hagamos una apuesta— dijo sorprendiendo tanto a Morgan como a Heather quien, había estado segura de que iba a decirle un no rotundo —si gano, no nos volveremos a ver. Si pierdo, tendrás tu trago. Es más, invitaré yo— aseguró.

Y eso fue casi un triunfo para él, ampliando más la sonrisa y la sensación de que iba a ganar: él no perdía y no iba a perder una oportunidad como esa. Es más, era una cita segura si ganaba. Y él, era competitivo. Especialmente, con u premio como ese.

Arreglaron la apuesta: conseguir cinco números de teléfonos en quince minutos. Heather era el punto de retorno. Quien llegara primero con los números, ganaría. Así, ambos consiguieron un bolígrafo y unos papeles listos para comenzar la contienda. Debían de ser rápidos si querían ganarle al otro. Más, ambos se veían muy seguros de sus facultades como para mostrar que había la más mínima posibilidad de que perdiesen.

Kysa confiaba en sus encantos; Morgan, en sus instintos.

Antes de que dieran la señal para salir, se miraron desafiantes, asegurándose en esa mirada, la victoria y la derrota del contrario. Y apenas sintieron la voz de ella, empezaron a caminar en búsqueda de los inocentes peatones o los comensales de la cafetería que tenían en frente para sus objetivos.

Ella comenzó bien. Una sonrisa, un jugueteo con su cabello y alguna palabra linda en tono meloso y ya había conseguido tres. Morgan, por el contrario, iba más lento pero mucho más confiado. Había mirado a Kysa antes de acercarse a un grupo de seis chicas que estaban sentadas en la cafetería. Las saludó y entre risas, bromas y unas miradas cómplices, consiguió que la hoja de papel se fuera pasando de una en una, dejando sus números y su nombre al lado. Así, la hoja volvió a él con una sonrisa triunfal en sus labios, despidiéndose de las muchachas para volver a la puerta del hospital antes de que su contrincante.

Ninguna de los dos lo pudo creer hasta que vieron la hoja ¡y hasta tenía un número extra! Miraron la hoja, incrédulas y lo miraron a él. Un hombre que le doblaba la edad le había ganado coqueteando. Kysa no sabía cómo actuar, si reír o llorar: había perdido.




Se sentaron en una mesa de un bar después de despedirse de Heather. Había sido una apuesta y había perdido, así que a la muchacha, no le quedaba otra que aceptar su derrota y cumplir con su palabra.

—¿Por qué insistes tanto en salir conmigo?

—Jamás he salido con una sueca— respondió sarcástico y sonriente. Kysa lo imitó y miró su plato, sin saber cómo tomar aquello.

—¿Y la verdadera razón?

—Me gustas— dijo después de unos instantes de pensarlo, serenarse y respirar profundo. Le costaba decir sus verdaderas intenciones —eres una mujer lo suficientemente inteligente como para rechazarme hasta perder una apuesta.

Ella se rió aun tentada de preguntar cómo había conseguido seis números antes que ella. Pero no pudo al verse nuevamente interrogada por él ¿Por qué lo había aceptado? Era la gran pregunta de Morgan. Y ella, jugando con una de las papas de su plato, respondió con la mayor de las obviedades: perdí una apuesta. Pero él, estaba seguro de que no era sólo por eso. Lo había analizado muy bien a todo y estaba seguro que la apuesta había surgido porque ella había pensado en decirle que sí, pero con la duda de por medio, apostar había sido la forma más fácil de dejar al destino decir lo que ella no había podido.

Sin duda alguna, una teoría de ese tipo jamás se hubiese esperado que saliera en la conversación. Aunque no iba a negar que tuviera algo de razón en ello. Aun así, tardó en responderle.

—Hablé con Heather sobre ti y sobre tus constantes invitaciones. Incluso, con el brazo herido y con este frío, resultas ser alguien muy perseverante— y lo miró a los ojos —ella me contó que había salido contigo. Estaba enojada, frustrada, y habló a través de esas emociones. Pero, la primera vez que te vi en la sala de urgencias, la impresión que me diste fue totalmente diferente a todo lo que ella me contó. Fui curiosa—

—¿Y quién de las dos va ganando?—

—Hasta ahora, la mía—

Y no pudo evitar que una expresión de triunfo se viera reflejada en el rostro de Morgan, acariciando su barba mientras se hacía para atrás en el asiento, quedando su espalda bien apoyada en el espaldar de los bancos del bar. La suerte jugaba de su lado y le iba a sacar provecho a ello, después de todo, ella le gustaba y mucho.





Al llegar a casa de Jack, se sentó en su sala, frente a la televisión y le contó de la doctora que había salido con él aquella noche, después de haberlo rechazado varias veces.

—Así que apostaron— se cruzó de brazos asintiendo con la cabeza para luego, mirarlo —y tú, seguramente, hiciste trampa—.

—Por supuesto que no— respondió indignado —tengo mis encantos—.

Jack se mordió el labio y tambaleo la cabeza hacia los lados.

—Pero hiciste trampa. De lo contrario, no vendrías aquí tan tarde a contarme esto. Esperarías a que estuviera trabajando o en alguna situación que no deberías aparecer para llegar y contármelo—.

Y no iba a mentir. No por nada era su mejor amigo. Abrió la lata de cerveza que había dejado en la mesa ratona y tras darle un sorbo y cruzar los pies sobre la mesa, terminó por asentir. Había hecho trampa ¡y qué bien se había sentido eso! Tan sólo necesitaba cinco números y  cinco nombres. Nunca aseguraron que aquellos números y nombres, debieran ser reales. Sólo por eso los había conseguido tan rápido. Porque era bueno haciendo trampas. Porque él era bueno ganando.



Espero que les haya gustado. Hacía tiempo quería colgar este cuento y me acababa olvidando o dejándolo para después. Pero ha llegado el gran momento. Espero, lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo <3

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado!
    Y lo seguiré diciendo hasta la adoración ¡adoro a Morgan!
    Me encanta... y Kysa también es más mona (linda)
    Esperaré otro cuento como estos.

    saludoss

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    Respuestas
    1. Kysa ya va teniendo un poco más de participación, así que intentaré que Morgan la opaque menos, pero con ese hombre, es realmente difícil XD

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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