martes, 8 de marzo de 2016

Si perdemos el control: Capítulo 4

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Venía descuidando esta historia desde hace un tiempo (?) Más, lo importante es que Morgan tiene caso bueno y si sigo con suerte, quizás, esté actualizando un poco más seguido. No quiero prometer nada porque cada vez que prometo algo, algo me pasa y al fin, acabo sin hacer nada o llegando tarde. Así que para ahorrarnos los malos tragos, saldrá lo que salga.



Capítulo 4

Jugaba con Kysa. La mañana estaba demasiado tranquila, quizás, el clima frío fuese una de las cosas que potenciara aquello del poco movimiento. A ninguno de los dos le importaba realmente mientras tomaban un café y jugaban una partida de cartas.

—Vamos, sé que puedes hacerlo mejor. Vas a hacerme rico a este paso— se burló Morgan viendo una mueca en los labios de la muchacha que acabó por ponerle más esmero a la cosa. No era buena en los juegos de azar y mucho menos, no era buena perdiendo. Pero se la bancaba.

—Te ganaré— refutó convencida de poder hacerlo cuando la puerta de la oficina se abrió de golpe y vieron entrar a un hombre en silla de ruedas furioso al verlos con las cartas en mano. Kysa se puso de pie de golpe al igual que su compañero. Esas cosas no sucedían ahí, al menos, nunca les había tocado a ellos.

—¿En serio? ¿Así trabajan?— se quejó mirando las cartas de ambos. 

Morgan se volvió a sentar barajando el mazo de cartas sin prestarle mucha atención. Si tenía algo qué decir, lo diría o se iría.

—No pretenderá que quedemos mirando al techo mientras alguien llega ¿no?— preguntó con su habitual tono sarcástico mientras continuaba barajando las cartas. Tampoco iba a darle el gusto a alguien que irrumpía así en su oficina mientras disfrutaba de un buen juego de naipes en lo que algo sucedía. Aquella semana, el trabajo había sido escaso y los pocos casos que se habían presentado, ninguno había sido de su interés, por lo que alguno de sus compañeros en la agencia había terminado tomándolos sin mayor pretexto. Pero él era mucho más meticuloso y buscaba retos.

Sin más, Kysa hizo el intento por apaciguar las cosas y llevó el hombre por buen camino o al menos, eso intentó, logrando al menos, que contara la razón por la que estaba allí: su hija había desaparecido. Ella, por supuesto, más comprensiva que Morgan en todo, entendió su razón de estar así. Pensaba que ella como madre, seguramente estaría en ese estado u otro mucho peor, sin embargo, para el detective había que hacer mucho más para poder llegarle al corazón de alguna manera y si es que lo tenía.

—Me dijeron que usté es el mejor detective que hay— habló y hasta ahora que lo escuchaba más calmado, había notado la tonada tan particular que poseía en su voz —y m’hija está desaparecida de una semana para aquí—  y sin más, le mostró una carpeta de dónde sacó varias fotos de ella A5 en donde podían ver a la joven que debían buscar.

Poco a poco, les fue contando un poco más de todo. La muchacha estudiaba en la ciudad y le pagaba una pequeña habitación cerca de la universidad para que pudiera tener acceso a todo fácilmente. Cuando terminara sus estudios, ella volvería a la casa de su padre una vez más pues, en sus condiciones y siendo la única familia que tenía, no quería dejarlo solo.



Entraron al departamento luego de hablar con el casero y pedirle las llaves. Necesitaban encontrar algo que les dijera donde comenzar a buscar y su casa era siempre el mejor sitio para ir buscando pruebas, pistas, aunque sea, un nombre con quién contactar y establecer las conexiones suficientes para llegar a resolver el acertijo que presentaban sus casos. En esta ocasión, la desaparición de una adolescente.

—Morgan, escucha— dijo Kysa al encender la contestadora de la muchacha desaparecida. Un mensaje cortito ‘soy Chris, ven a casa hoy’ —¿puedes decirle a Jack que averigüe de dónde llamó? Quizás, este muchacho haya sido el último que la vio—.

Él asintió y continuaron la búsqueda. Lo cierto es que el departamento era estrictamente ordenado y salvo el mensaje en la contestadora, no habían tenido mucha suerte. Así que habían decidido salir a averiguar algo de los vecinos. Cualquier cosa podría ser fundamental para poder encontrar a la muchacha en cuestión y a Morgan, no se le pasaba nada. Escavaría hasta el último lugar si era necesario, más, primero, necesitaría tener un sitio por dónde ir, que los caminos eran demasiados y todos, parecían prometer mucho más de lo que ellos buscaban. Y no era precisamente lo que querían: necesitaban algo concreto.

Salieron y empezaron a golpear puertas, haciendo las preguntas de rutinas. Nada realmente importante o que le sirviera de algo. Kysa estaba pensando que llegarían a un punto ciego en que se estancarían si seguían de aquella manera. Nadie sabía nada.

Morgan suspiró cansado mirando a la señora que los había atendido en el 2B.

—¿Nadie venía a verla?— intentó encontrar algo por ahí. La señora parecía de aquellas viejas cotillas que miran al vecino en sus ratos libres, como pasatiempo. 

—Un muchacho la acompañaba en las tardes. La dejaba en la puerta y se marchaba. Quizás, era su novio. Un muchacho rubio, alto. Pero no ha vuelto a venir por aquí— les contó. Tampoco, sabían dónde podían encontrarlo. Sería una pista nueva por lo que habría que preguntarle a su padre. Más, tampoco les dio algo que pudiera servir como una pista más sólida ¡una muchacha irreprochable! Y salvo por aquel Christian que la había llamado, nada de nada.

Sin mucho más que cotilleo, se levantaron de sus asientos dispuestos a ir a la planta baja a ver al resto de los vecinos, intentando llegar a algún hallazgo importante. Kysa se encargaba de todo el protocolo, saludar, dar las gracias y todo lo demás, mientras Morgan miraba el estacionamiento, un auto negro, especialmente lujoso para la zona en donde vivían.

—¿De quién es el Rolls Royce negro? Parece ser un auto muy costoso para lo que son los otros autos que están allí— destacó metiendo las manos en los bolsillos, mirando a la señora que se encogió de hombros.

—No lo sé. Apareció hace una semana, más o menos. Alguien lo dejó allí en la noche. Esperaba a mi esposo cuando vi que lo estacionaron, alguien se bajó y se fue. No se ha movido de ahí desde entonces—.

Sonrió y ahora, fue él mismo quien agradeció a la señora y bajaron dispuestos a ir al vehículo. Morgan conocía de autos, era algo que le gustaba mucho, aunque prefería los vehículos grandes, como los monster truck. Mataría por poder manejar uno de esos, aunque la veía difícil por su estilo de vida. Pero soñar es gratis, como todos sabemos.

—¿En serio crees que el vehículo nos lleve a algo?—

—No lo sé— respondió Morgan deteniéndose ante la puerta —pero hasta ahora, es lo mejor que tenemos. Sería bueno que nos fuera útil este bebé— e intentó abrir la puerta, dándose cuenta de que no tenía seguro. Sonrió mirando a Kysa y la invitó a que revisará del otro lado.

Les llevó unos minutos que acabaron por generar frustración en ambos ¡estaba limpio! Ni si quiera, tenía papeles de registro en la guantera o en otro lugar del auto como para establecer un dueño o al menos, un conductor. Nada de nada.

—¿Y si es un crimen pasional? Asumiendo que el rubio del que nos hablaba la señora haya sido el novio y Chris el amante, podemos tener un móvil para la desaparición de ella y de este muchacho del que nadie sabe nada por aquí. Se enteró del secreto y desató su furia en ella— conjetura Kysa revisando el auto luego de haberse puesto los guantes, mostrándose triunfal al encontrar una fibra en el auto ¡era algo ya!

—Podría sernos algo interesante— declaró yendo a la parte trasera y encontrándose en el suelo, algo un poco más sustancial: una llave. Ya iban mejorando —si yo te engañara ¿me matarías?— preguntó metiendo la llave dentro de una bolsa hermética, levantando la mirada hacia ella. 

—¿Por qué preguntas eso? No somos pareja—
—¿Y si lo fuéramos?—

Ella respiró sonoramente y apoyó los codos sobre el asiento, mirando a Morgan por el espacio entre el asiento del conductor y el copiloto.

—Si fuéramos pareja y tú me engañaras, no volverías a saber de mí. Me iría lejos sin dejar rastro, así como esta muchacha—

—¿Así de fácil?—

—Ser engañada es todo menos fácil— sonrió poniéndose de pie y cerrando la puerta del vehículo. No había nada más allí. Le dio la fibra a Morgan y anotó la matrícula del auto. Otro trabajo para Jack —¿Cómo nos servirá esa llave?— preguntó quitándose los guantes, comenzando su caminata hacia el auto. Debían ir al laboratorio.

—Tiene un código. Si averiguamos quién la hizo, podremos averiguar donde vive quien la perdió—

Y aferrándose a lo único que tenían consistente, se dirigieron al auto, con la esperanza de que la fibra perteneciera a su víctima y pudieran dar con el paraje del dueño del auto.


<<Capítulo 3                                                                                            Capítulo 5>>
¡Y actualicé al fin! Gracias a los que leen la historia por la paciencia <3 Intentaré llegar más pronto con la continuación :D

Bye!

2 comentarios:

  1. ¡Oh aquí hay tomate entre Kysa y Morgan! Que genial. Una pareja simplemente genial y éste caso promete.
    ¡Espero la actualización con paciencia!
    :D

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    Respuestas
    1. Hay química entre ellos. Más adelante, puede surgir algo <3

      ¡Gracias por leer! Y por la paciencia, aunque intentaré tener en menos tiempos los capítulos.

      Bye!

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