lunes, 14 de marzo de 2016

Si perdemos el control: Capítulo 5

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Llegué más rápido con el capítulo, que en esta ocasión, no me he demorado meses (?) Y no tengo mucho qué contarles. Salvo que busco hogar para un gatito (?) El tema es que mis perros quieren cenarse al pobre bicho, así que ando en la urgencia de buscarle hogar porque por momentos, la gata quiere darles batalla y presiento que no va a salir nada bueno de eso. Así que oferto a la gata a todo el que aparece, más, sigo sin darle un lugar todavía :,D triste situación porque es un amorcito <3 Me ve y se tira panza arriba y comienza a ronronear a que la mimoseé. Como dije, es una ternurita <3

Pero no voy a seguir contando de esto, que los aburro. Vamos a la historia, que es lo que les interesa a todos *^*



Capítulo 5
—Aun nos debemos una cita— dijo Morgan mientras bajaban las escaleras al salir del edificio en que habían dejado, las pruebas para el forense. Querían ir ahora, a interrogar a los estudiantes de la universidad, preguntando por aquel joven que conocía a la víctima, más, Morgan se iba por otros caminos que poco tenían que ver con eso —nuestra relación quedó en su mejor momento cuando te fuiste—.

—¿A dónde quieres llegar?—

—A que tú, tu trasero y yo debemos salir juntos— sonrió socarrón haciendo que ella voltease a verlo con una sonrisa poco creíble —¿Eso es un sí?—

—¿Y por qué deberíamos salir?—

—Porque eres candente y me deseas en secreto— rápido y conciso, por sobre todo, modesto.
Kysa se rio y siguió caminando hasta llegar al auto y abrir la puerta.

—¿Es decir que debemos salir porque soy sensual?

—Es una buena razón para ello— respondió luego de meditarlo unos segundos, acariciando su barba antes de que ella se sentará en el asiento de copiloto y cerrará la puerta con una sonrisa.

A veces, le resultaba increíble la forma en que decía las cosas. Nunca había conocido a alguien como él. Quizás, por eso mismo, era un hombre interesante: nunca había conocido a alguien como él. Y aunque, él insistías, ella no había dado una respuesta clara para la cita. Lo pensaba, lo pensaba y nada. Podrían, podrían, pero ella nunca había dado ese paso para retomarlo.

¿Qué? Llevaban unos meses trabajando juntos. Ella, había vuelto al país después de un tiempo y aquellos revolcones no habían quedado en nada más que unos revolcones. Trabajar con él tampoco ayudaba a que diera un paso más. Al volver, después de siete meses, ninguno de los había tocado el tema sobre ello ni habían vuelto a tener uno de esos arranques hasta que las fuerzas se le fueran del cuerpo. Ahora, eran jefe y asistente y no había nada más que una relación profesional.

Las cosas habían sido complicadas para ella después de todo. Al regresar, su madre no había tenido otro momento de lucidez. Su padre estaba con ella cuidándola y la llamaba siempre para ponerla al tanto de lo que pasaba con ella, pero, sabía cuál era el avance de todo y que no había vuelta atrás de eso, razón por la que si viajaba, se mentalizaba que nada cambiaría. Por eso mismo, había renunciado a todo. Había dejado su trabajo en el hospital. Había renovado su currículo y se había dispuesto a conseguir trabajo en cualquier otra área que la mantuviese lejos de la medicina, que la mantuviese lejos de los recuerdos de que, por mucho que ella se había esforzado, no había podido hacer nada para ayudar en el tratamiento de la persona que más le importaba en el mundo: su madre.

Fue en esos días en que ella dejaba currículos y se postulaba a alguna entrevista laboral que Morgan le ofreció el puesto de asistente y ella, sin nada que perder, aceptó. Y ya con eso, se había mentalizado que no iba a suceder nada con él, pues, su situación había cambiado.




Tenían un mapa y un listado de todos los cerrajeros que había en la ciudad. Hasta aquel que tenía un pequeño local perdido en un barrio, Morgan se había encargado de hacer un listado y localizarlos a todos y cada uno de los que trabajan en la ciudad.  Por eso mismo, empezarían temprano a recorrer cada uno de las tiendas y a interrogar a sus dueños, lo que estaban seguros, les llevaría tiempo, pues, al menos, unos treinta contaba con suma facilidad.

—Hace tiempo que no teníamos un caso tan difuso como éste— comentó Kysa mirando por la ventanilla

—Es lo que lo hace interesante— respondió poniendo algo de música —aunque no me agrada tratar tanto con el viejo—.

—¿Hay algo en él que te molesta o es sólo su actitud del primer día?—

Y ella quería saber. Sabía que la primera vez que lo habían visto las cosas no habían salido de la mejor forma, más, Morgan solía ignorar a sus clientes y dejarle todo el trato personal a Kysa, que era quien se encargaba de ponerlos al tanto del avance de la investigación, entre otras cosas. Ella lo conocía bien y no le molestaba eso. Sin embargo, había notado que incluso, cuando hablaron nuevamente con el hombre, para preguntar sobre las amistades de Natalie o si tenía novio —o algún conocido que coincidiera con la descripción del chico que la acompañaba a casa—, Morgan se había negado a estar en la oficina, dejándola a ella sola ahí.

A veces, simplemente, le era imposible entenderlo.




No tuvieron suerte. Eran casi las ocho de la noche y todavía, no había una pista sólida para encontrar a nadie. Morgan estacionó el auto y se bajó con Kysa, quien quedó apoyada sobre el capó mientras lo veía a él ir y venir, como un niño a punto de hacer un berrinche: estaban estancados de nuevo.

—Se nos debió pasar algo— se rascó el mentón mirando el piso antes de seguir caminando.

—Fuimos a todos y cada uno de los que hay en la ciudad. Es imposible que se nos haya pasado uno. Creo que es uno de los recorridos más largos el que tuvimos hoy—

—Pero no hallamos nada—

Hubo silencio entre ambos.

—¿Y si a quien buscamos ya no tiene su negocio aquí? ¿Si se mudó? Explicaría por qué no lo encontramos— argumentó ella, lo que no le resultó bien.

—Es una pérdida de tiempo todo lo que hagamos de aquí en adelante si es así. No tenemos nada para continuar—.

El silencio que se prolongó entre ambos fue frustrante. Kysa suspiró profundamente, se puso de pie e invitó a comer algo a Morgan. Necesitaban relajarse, que de nada les servía estar así. Debían pensar, quizás, algo se le estaba pasando. Aun, les quedaba la entrevista con los compañeros de la muchacha, podrían llegar a tener algo con ello el lunes. Más, como no quedaba nada más qué hacer en esos momentos, sólo pensó en algo que no habían hecho: almorzar. Eso podría calmar el mal humor de su compañero, que estar frustrado y con el estómago vacío tampoco era algo muy agradable.

Le señaló una cafetería en la ciudad contigua. El cambio de aires les vendría bien a ambos, así que simplemente, se subieron al auto y emprendieron marcha una vez más. Aquel auto, era más su hogar que cualquier otro sitio. La pasaban viajando, especialmente, con casos como el que tenían en frente: un rompecabezas sin piezas.

El camino hubiese sido tranquilo, con una charla coloquial entre ambos, fuera del caso si no hubiese sido por aquella cerrajería que pasaron cerca de su destino. Ya no había listados, ahora, cualquier que vieran en el camino podría ser una posible pista, así que sin más, se detuvieron en frente. Habían perdido todo el día buscando información en donde no la había, una más no les iba a hacer nada.

Y tuvieron suerte. La mirada de Morgan cambió en cuanto vio que el hombre que atendía el lugar reconocía la llave como parte de su trabajo. Esto hizo que aquella sensación que tenía de frustración disminuyera.

Pidieron todos los datos que pudieron. La dirección, nombres, todo lo que pudiera facilitarles. Aquel hombre era muy minucioso en su trabajo y aquel código que había impreso en la llave era como parte de una firma de su trabajo que además, llevaba un registro de los mismos gracias al código.

Así, el caso volvía a tomar rumbo y en esta ocasión, esperaban que no volviesen a perder la vista. Debían llegar hasta el final sin que importase cómo.

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¡Y hasta aquí llega el capítulo! Espero que les haya gustado <3 Y nos estaremos leyendo pronto :D

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. ¿He dicho que adoro a Morgan? Pues eso, que genial.
    ¡Que gusto haber leído la continuación!
    Me ha gustado... son geniales.
    Esperaré encanta el siguiente capítulo.
    saludos

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    Respuestas
    1. Morgan es un tipo único <3

      Gracias por leer. Estaré subiendo pronto la continuación que al menos, ya empecé a hacerla :D

      Bye!

      Eliminar

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