miércoles, 6 de abril de 2016

Claro de luna: luz de sueños- Capítulo 2: Espiral al pasado

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Les traigo la continuación de este fanfic que apenas empecé hace algún tiempito. Sí, me demoro y ustedes saben que para publicar, yo voy a  mi ritmo, así que mis disculpan si los dejo con las ansias. Pero de que publico, publico, eso seguro. Así que gracias por la paciencia también <3

Y para sorpresa de todos ¡Les traigo un fanart de Sayo! Lo hice completamente a mano y lo pinté con lapices. Siento que he mejorado bastante que hasta lo veo bonito así, sin necesidad de ir a rebuscarme el Photoshop como siempre hago. Aunque, todavía no voy a mostrar a Sanosuke pues, he intentado hacerlo y me termina fallando en una u otra cosa, pero voy mejorando. Diez o veinte dibujos malos más y me sale uno bueno (?) Pero ya iré probando con más fanarts que como todo en la vida, es practica y nada más que eso. Mucha voluntad de por medio, por supuesto, pero más practica que nada.


Y ya para no aburrirlos más con mis devarios varios, los dejo con el capítulo:

Capítulo 2
Espiral al pasado



Capítulo 2
Espiral al pasado
Estaba feliz aunque preocupado. Se había secado ya estando en la casa de Sayo quien descansaba en su habitación después de haberla encontrado fuera, bajo la lluvia. Se había sorprendido de no haber encontrado a su hermano o a Shouzo rondando por la casa. Más, al ver el estado de ella, era lo de menos como para preocuparse por aquellos dos hombres. Tampoco es que tuviera mucha idea de qué hacer por ella, salvo dejarla descansar ¿dónde diablos podría conseguir un médico? Aunque, contaba con que, con el pasar de los años, ella se hubiese mejorado pero la situación pintaba de otra forma, lo que podía desalentar a cualquier, salvo a Sanosuke.

Esperó sentado al lado de la cama de ella, mirando el techo, tampoco es que tuviera nada mejor qué hacer. Hasta que la puerta se abrió y dejar ver a uno de sus viejos amigos y rivales entrar allí: Shouzo.

La sorpresa del muchacho no había tardado en hacerse presente, más, Sanosuke saludó con una cordialidad tan propia de él que dejó sin palabra alguna al contrario. Shouzo no creía lo que estaba viendo: estaba sentado en la habitación de su dulce Sayo, como si fuera la cosa más normal del mundo ¡un insulto para él, meterse de esa forma en casa ajena!

—¡¿Qué diablos haces aquí?!— dijo tomándolo del cuello de sus ropas al acercarse a él.
Sanosuke no hizo nada, por el contrario, se lo quedó mirando unos momentos antes de tomarlos de las manos y quitárselas de encima.

—Se desmayó frente a la casa ¿Querías que la dejé botada fuera?— suspiró y miró a la joven que seguía durmiendo. 

Shouzo le hizo una seña para que salieran de la habitación y pudieran charlar sin despertarla.

—Sigues siendo su perro faldero—

—Y tú un aprovechado ¿Cómo llegaste aquí? ¿Cómo nos encontraste?— preguntó sentándose en la mesa de la sala. Sanosuke, se apoyó en la pared, cruzándose de brazos.

Podía decir mucho de su partida, lo cierto es que haber dado con su ubicación había sido mucha cosa del destino y de la suerte pues, era un país grande y él, no tenía la más pálida idea de dónde debía ir. Lo máximo que tenía de referencia para encontrarla era una iglesia ¡cualquier iglesia! Conociéndola, iba a poder hallarla allí sin problemas, profesando su fe, jugando o enseñándoles alguna lección de la biblia a los niños. Sanosuke no tenía mucha idea de qué era exactamente lo que hacía en una iglesia, lo que sí sabía es que podía encontrarla allí y era todo lo que tenía qué saber.

Aunque, sí sabía bien cuál había sido uno de los impulsos que había llevado a que tomara una decisión: había herido a un isshin Shishi y eso, era un delito que necesitaba poco más de una vida y la siguiente para poder cobrárselas. Sanosuke no iba a permitirse pasar por eso. Aunque había hecho una buena acción al atacarlo, el gran problema había sido precisamente, que había tocado a uno de los intocables y así, todo el Isshin Shishi le iba a caer encima y eso, no iba a hacer ni su vida ni de sus cercanos, fácil. Lo más seguro era marcharse y cortar contacto con todos y de esa manera, seguir con una vida tranquila y al fin, encontrar al lugar al que pudiera pertenecer sin problemas. Holanda era un bonito país, salvo por la lluvia constante que había padecido los últimos días ¿Sería igual todo el año? No quería pensar si quiera en eso una vez.



—¿Y Shougo? No lo he visto desde que llegué— preguntó Sano mientras Shouzo hacia un poco de té para ambos.

—Él ha salido en un viaje desde hace unos días. Está algo obsesionado con la salud de Sayo-san— dijo sin quitar la vista del mortero donde preparaba la pasta para la infusión. Aunque vivían fuera del país, aún conservaba costumbres propias del país Nipon, sin duda alguna —ha oído algunas cosas y cada tanto, sale en viajes largos a confirmar rumores, medicamentos, entre otras cosas. Aunque hasta ahora, no ha conseguido nada y su salud sigue deteriorándose—.

—¿Qué tan mal está?— preguntó serio.

—Sus recaídas suelen ser más largas últimamente. Aunque con algunos placebos y remedios que ha hecho Shougo-san, logra mantenerse estable por más tiempo—.

Era algo incómodo, triste pensar en eso. Sanosuke nunca había reparado demasiado en eso, pero, ahora, que hablaban del tema y veía a Sayo nuevamente mal, había percibido con mayor fuerza su enfermedad ¿Qué hubiese sucedido si él llegaba tarde? Quizás, nunca hubiesen vuelto a verse y habría perdido su oportunidad. Como aquella vez que logró salvarla de Santos, pero igual, la vida había decidido que tuvieran hogares diferentes. Más, ahora, que estaba en la misma vivienda que ella, no iba a permitir que algo le pasara. Estaba dispuesto a todo por ella. Y todo era todo.

Se sentaron en la mesa en silencio. Sano se quedó mirando la taza de té cuando sintió un ruido en la habitación de ella. Se levantó junto con su amigo y se dirigieron allí preocupados, viendo a la joven cristiana levantada, sosteniéndose de la mesita de luz para mantener su equilibrio. Él, corrió a su lado, poniéndose de cuclillas.

Sayo lo miró con una mezcla de asombro, alegría y tristeza en su mirada.

—Sabía que no lo había soñado— musitó ella dejando escapar unas lágrimas de sus ojos abrazando a Sanosuke.

Se había levantado sobresaltada pensando en él y en un intento de confirmar sus dudas, se levantó de la cama a pesar de que las fuerzas se le escapaban de sus piernas, de sus brazos, de su cuerpo, pero aun así, si estaba ahí, ella tenía que verlo. Tenía que verlo y quedarse con él, como fuera.

Shouzo sólo los miró desde la puerta. No podía evitar sentir celos e impotencia: su querida Sayo nunca había sido de él y con Sanosuke de regreso en su vida, jamás iba a poder ganarse su corazón.




Por si las dudas, no todosrecuerdan a los personajes, aquí dejo algunas imágenes de ellos:



De arriba hacia abajo es: Amakusa/Mutou Shogo; Shouzo (izquierda), el de la derecha es Kaio pero no aparecerá en la historia y la de abajo, es Sayo.
Espero les haya gustado y nos estaremos leyendo <3 ¡Tengan un bonito día y unas buenas noches!
Bye!

4 comentarios:

  1. Muy amable poner las imágenes, porque no me acordaba de la cara de ninguno. ¡Que bonito! Me encantó y tu dibujo es precioso.
    ¡Seguimos leyendo!
    Saludos

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    Respuestas
    1. ¡De nada! Eventualmente, iba a ir subiendo algunas imágenes, que además, quiero hacer algunos fanarts extras, a ver si aflojo un poco más la mano al dibujar <3

      ¡Me alegra que guste la historia!

      ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Uy esta re interesante, me gusta tu fic y eso que no soy muy de fics

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! ¡Qué halago! Intentaré continuarlo prontito <3

      ¡Un abrazo!

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