domingo, 1 de mayo de 2016

Si perdemos el control - Capítulo 10

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo tengo un pico de desgano increíble, por lo que poco he escrito y dibujado en estos días. Pero pretendo estar un poco más activa ahora y terminar de subir un par de cosas que me han quedado pendientes en estos días :D Tengo demasiado en mente y poco tiempo o ganas, que nunca coincido en ambos xD

Sin más, traigo capítulo nuevo de esta novela. El sexto día de escritura es un relato de terror y venía con una idea desde hace unos días de ello, así que como Morgan está demasiado activo, voy subiendo el capítulo :D


Día seis: relato de terror



Capítulo 10

No tenían un caso desde hacía tres días. Morgan había recibido a varios que había terminado delegando a sus compañeros. ¡Ni si quiera un poco de entusiasmo había mostrado! Nada que pudiera parecerle un reto digno de él, por lo que dejaba que los demás se encargasen de ello.

—¿Vas a seguir diciendo que te aburren?— preguntó Kysa echada en el sillón de la oficina de él. Al próximo que entrase, ella misma lo haría quedar, así él se enojara. Perder el día de esa manera era algo que no le agradaba en lo absoluto, pero su compañero no se veía muy dispuesto a trabajar. Se atrevía a pensar que simplemente, no quería trabajar.

Miró la hora y pensó que era un buen momento para ir por algo de picar, con suerte, volvía y había algo interesante qué hacer, así que salió a un delivery. Apenas volver con un poco más de emoción al tener ya la comida, vio a Morgan sonriéndole feliz. No supo si tomar eso bien o mal, considerando que Anna había entrado segundos después de echarle una reprimenda porque le avisaba que se iban a ir.

Ya había ido de vacaciones una semana completa y ahora, se iba a ir de nuevo al norte del país ¿Qué había allí? No tenía idea, pero su jefa no pensaba que era una buena idea.

—¿Te irás a cazar fantasmas? La policía ya dio por cerrado el caso. Es un suicidio. No hay más qué investigar—

—Siempre he sido un gran admirador de los cazafantasmas—

—Eso no es cierto. Tú odias todo lo que no tiene una explicación— refutó Kysa sin si quiera pensarlo.

Él la miró serio ¿no podía seguirle la corriente?

—Haremos algo— le dijo entrelazando sus manos, haciéndose hacia al frente en su escritorio —si no encuentro un caso en ése lugar, trabajaré en todos los casos que me derives por una semana—

Anna lo miró reacia a decir que sí, pero acabó por hacerlo. Ella estaba segura de que iba a volver con las manos vacías y lo iba a tener en sus manos para cuando regresara con el rabo entre las patas. Sólo asintió y se fue de la oficina, dejándolos solos a ambos.

Kysa no creía lo que le decía ¿en serio irían sólo por su curiosidad? La policía había cerrado el caso de la muchacha como un suicidio tras su desaparición. Pero Morgan después de leerlo muchas veces y las supuestas teorías sobre fantasmas que había alrededor, se había negado rotundamente a ello. Decía que no era un suicidio sino, un asesinato y lejos de todas las teorías que planteaban que era un espíritu vengador, él creía fervientemente que el espíritu era de carne y hueso y que, probablemente, fuera un dependiente del hotel.

—¿Qué es lo que iremos a buscar exactamente?— preguntó ella al quedarse solos, sentándose frente a Morgan.

—Hay una recompensa de veinticinco mil por cazar al fantasma que atormenta al hotel. Yo iré, lo encontraré y probaré a todos que los fantasmas no existen— aseguró confiado tomando la bolsa que había traído ella y abriéndola, buscando los cubiertos para poder comenzar su almuerzo.

Kysa no contaba con eso. No dudaba de las capacidades deductivas que tenía Morgan, ni la suerte para sobrevivir a cuanta catástrofe la vida le pusiera en frente, pero, ella creía que había fuerzas inexplicables, tanto buenas como malas. No sabía si llamarlas fantasmas propiamente a esas criaturas, seres o energía, pero estaba segura de que no eran puro cuento y por momentos, no sabía si ella estaba segura de querer confirmar que eran un cuento o no. Aun así, ella sabía que Morgan no le tenía miedo a esas cosas: no era para nada sensato ni si quiera, cuando era una persona real de carne y hueso el verdadero peligro. Ella no lo iba a dejar solo.






El hotel Madeline había obtenido muy mala fama desde el suicidio de la muchacha. Y no había sido el único, más, con éste, había terminado de completar su mala reputación. Muchas leyendas urbanas corrían ya, una de ellas es que en algunas habitaciones, sucedían cosas raras, lo que llevaba a la gente a enloquecer y suicidarse. Hasta habían inventado la historia de un asesino en serie que vagaba por los cuartos de los hoteles, buscando a jóvenes que pudieran ser sus potenciales víctimas, atormentándolas noche tras noche sin que pudieran irse del hotel, hasta que finalmente, como último acto de locura, se mataban ellas mismas.

Por si fuera poco, internet hacia que creciera esta sensación de paranoia y las leyendas crecieran mucho más. Y con la recompensa, todos los que pensaban ganar dinero fácil, estaban ahí para atrapar al espíritu del asesino en serie que aun después de muerto, mataba a los huéspedes del hotel.

Seis personas más estaban allí con la misma meta que ellos: resolver el misterio. Aunque, Morgan era el único que creía que realmente había un misterio palpable allí. Los demás, iban por el espíritu y Kysa, tan sólo por Morgan. Ella confiaba en él y si había un misterio real que resolver, encontrarían la forma de hallar la respuesta que tanto querían todos.

Esperaron en el lobby del hotel hasta que llegó el dueño, agradeciéndoles a todo su esfuerzo e invitándolos a pasar a retirar sus llaves para poder acomodarse y comenzar con las investigaciones. Las zonas donde habían ocurrido los decesos habían sido cerradas así que tendrían libre acceso a ellas con tan sólo pedirlo, pues, no querían que nadie arruinara las escenas o limpiasen las habitaciones para no dejar huella de nada.

—¿Podemos compartir habitación?— le preguntó Kysa a Morgan tomándolo de la mano antes de que llegaran a la recepción.

—Me gusta a donde va eso— respondió arqueando las cejas.

—Me he sentido rara desde que entramos al hotel. Como si alguien nos viera. No quiero dormir sola en un lugar así—

—No había pensado que lo hicieras de todas formas— sonrió tomando las llaves y yendo al ascensor hacia su habitaciones.

Dejaron sus cosas y se dispusieron a ir a la habitación de la muchacha primero. Hacia un mes que estaba sin habitar. Ella había desaparecido hacía tres semanas y recién hacía una que había encontrado el cuerpo en el hotel, en un tanque de agua. Según la policía, no había síntomas de violencia, de abuso sexual y hasta su autopsia se mostraba libre de fármacos o drogas que pudieran haberla inducido a cometer una locura. Nada de nada. Sólo había una sola opción más y era que se había suicidado. Y es cuando entraban todas las teorías de fantasmas y asesinos etéreos: era la única explicación acertada para escépticos como para los que no.

Los padres de la muchacha, por otro lado, estaban convencidos de que ella nunca había planteado la idea de quitarse la vida, por lo que tampoco apoyaban la conclusión final de la policía ¡era una joven tan alegre y con tantos sueños por delante! Matarse era una cosa tan ilógica como irreal, por lo que apoyaban que la habían matado, pero las autoridades no se iban a hacer cargo de un caso que ya estaba cerrado por falta de pruebas y con un resultado como ese. No había caso en los suicidios. Era lamentable, pero no había casos. Un suicidio es un suicidio.

Entraron a la habitación y vieron a una pareja con un aparato extraño, como una radio vieja con antenas y una pantalla pequeña, llena de líneas de colores y un pitido constante que no terminaba de ser agradable.

—Tenía entendido que los circos venían con carpas y payasos— dijo Morgan entrando a la habitación como siempre, sin tacto alguno. Apenas lo miró y se dedicó a ir a lo suyo. Se colocó unos guantes y le señaló a Kysa por donde iría, así, iban con el trabajo a medias.

Morgan se iba a divertir, especialmente, con la cantidad de compañeros irracionales, según él, que buscaban cosas que no existían. ¡Por supuesto! Estaba ahí no sólo por el caso, sino también, por la posibilidad de dejar en ridículo a alguien o varias personas ¿Qué mejor paga que esa? No había dinero que pudiera ser capaz de compensar tal gusto.

Como era de esperarse, ninguno de los presentes recibió al detective con su mejor sonrisa, por el contrario, intercambiaron miradas sabiendo que iba a costar trabajar con él.

—¿Circo? Y tú a qué te dedicas, así nos burlamos también— respondió la mujer deteniéndose frente a él muy segura y ofendida, por supuesto.

—Detective privado— respondió él haciéndola a un lado —yo sí hago algo útil— sonrió abriendo un cajón y comenzando a revisar afectos personales de la muchacha. Nada útil, nada interesante.

—Lo siento— se disculpó Kysa —él no quiso decir eso—

—Claro que quise decirle. No tengo ningún respeto por lo que hacen— agregó sin si quiera levantar la vista.

—¡Morgan!—

—No me disculparé— negó él

—No, mira— dijo un poco titubeante Kysa viendo como el espejo reflejaba a una quinta persona en la habitación. No había nadie, pero allí, había la figura de un hombre de unos cuarenta, sonriendo con un cuchillo ensangrentado.

Las luces comenzaron a parpadear. Ninguno de ellos daba fe a lo que estaba pasando ¡y Kysa ya creía que era un fantasma! No le hacían falta más pruebas que esa que había visto en el espejo.

A los minutos, todo volvió a la normalidad. Ambas parejas quedaron juntas, esperando que todo pasara.
—Eso no fue parte del circo— aseguró Rogert, el compañero de la mujer que antes había desafiado al detective.

Él sonrió abrazando a Kysa, quién había caído ante el susto y no se había soltado de él en ningún momento.

La función apenas estaba por comenzar.




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¡Al fin vuelvo con el reto! Y de paso, con esta novela que me encanta <3 Morgan y Kysa deberán lidiar con el más allá ahora ewe o quizás, con el más acá, quién sabe (?)

Espero les haya gustado y nos estamos leyendo <3

Bye!

2 comentarios:

  1. ¡Ohhh! Espero que no tardes en continuarlo, me has dejado con ganas de saber más... sigo estando enamorada de Morgan. Es genial, me lo como con patatas.
    ¡Estaré pendiente!

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    Respuestas
    1. Morgan es un encanto, aunque roba escenas a lo loco XD

      Procuraré ir poniéndome al corriente en estos días, así actualizo todo :D

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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