sábado, 11 de marzo de 2017

Relato juevero: Polenta

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Iba a subir esta entrada ayer pero me surgieron los imprevistos —que nunca me faltan— que tuve visitas y además, la tormenta  y cortes de luz, fue una cosa que se me sumó todo para el mismo momento y ya nos quedamos hasta tarde entre charlas y bromas y me quedó en el tintero.

Esta semana la propuesta es del Blog Matices de colores y se trata de comida —les recomiendo ir ya habiendo comido a leer los relatos de los otros participantes o saldrán con hambre (?)—.


Polenta

Salomé no estaba. Habíamos revisado la casa de arriba abajo, hasta los recovecos del jardín sin tener éxito alguno ¡no estaba! ¡No estaba! Y era la más chiquitita de todos, apenas debía tener unos quince centímetros y había estado almorzando con los otros perros. Y por esto de que era chiquitita nos pusimos peor porque podría salir por los rombos del alambrado, después de todo, la ligustrina no era tan alta ni frondosa.

Dos horas nos pasamos buscándola, llamándola, silbando y chasqueando los dedos esperando que apareciera y nada. Ya la dábamos por perdida, pues, después de dar la vuelta a la manzana y no hallarla, pensamos que podría haberse escapado por el ligustre y que alguien la llevase.

Un poco decepcionados y habiéndoles avisado a todos los vecinos que si veían a un cachorrito chiquitito, negrito y con la corbata blanca, nos avisaran de inmediato porque seguro, era Salomé.

Yo me fui a casa a lavar los platos sucios de los perros. Todos los días comían algo hecho en casa, y cada uno tenía su propio platito y un plato grande para dejarles un poquito más de comida por si alguno quería repetir. Rafael era como siempre, el último que quedaba comiendo, que se tomaba su tiempo y siempre llegaba cuando los demás terminaba para picar un poco más del plato grande. Ese día, el menú era polenta con verduras y carne. Había hecho hervir papas, zanahorias junto con carne molida, procesados luego todo, le echaba la polenta y una pizca de sal. Les encantaba, tanto así que el día que había polenta, no quedaba nada de comida en los platos. Fue recoger los platos que vi algo oscuro dentro del plato donde comía Rafael. Lo quité a regañadientes de ahí, pues, él no había terminado la comida todavía y ahí la vi: estaba durmiendo plácidamente en la polenta. No al lado, ni cerquita, como cualquier otro perro, ella había cavado en la comida, haciéndose un lugar para dormir ahí y no le importaba que otro perro comiera del plato mientras ella dormía. 

La saqué horriblemente sucia, por lo que tuvo su primer baño ese día. Y aun con el paso de los días, ella seguía haciendo lo mismo. No importaba qué hubiera de comer, al acabar, ella se hacía lugar y se dormía.






Ella fue una perrita que tuvimos en tránsito unas semanas tiempo. Era super juguetona pero tenía esta manía con la comida y no había forma de quitarsela. Ya para el final, dejaba una toalla húmeda para poder limpiarla cuando ella se levantase.

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!
 
Bye! 

30 comentarios:

  1. Vaya,desde luego sabía camufarse bien. Quizás le gustaba tanto la comida que se quedaba placidamente dormido en ella.
    Un saludo.

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    1. Totalmente, la disfrutaba mucho, era gordita de alma (?)

      ¡¡Un abrazo!

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  2. Planteaste algo no tan previsible. Los perros también comen, disfrutan de una comida más que de otra, tienen sus preferencias. Y está bien el efecto sorpresa.
    Que curioso que haya sido algo real, parece algo imaginado.
    Bien contado.

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    1. Totalmente, hasta mañosos con la comida pueden llegar a ser los susodichos.

      Me alegra lo del giro <3

      ¡Un abrazo!

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  3. Ay, mientras ibas relatando la comida de los perros me dio un nudo en la garganta pensando lo peor de la cachorrita. Por un momento tuve miedo de que terminara al estilo La gallina degollada de Horacio Quiroga, pero en versión perros T_T
    Me has devuelto el alma al cuerpo con el final. Qué ternura.
    Ojalá la perrita haya tenido una familia que la dejara dormir en un plato grande xD
    ¡Besos!

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    1. Me cuesta más hacer historias tristes de perros que la acaba llorando soy yo XD

      Lo tuvo, lo tuvo, que los dueños de ella, que aunque la trataban como una reina, no pudieron quitarle la maña de dormir en la comida.

      ¡Un abrazo!

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  4. Que original relato, me encanto muchisimo porque también dices pasó realmente.
    Como también pensó Cyn, me esperaba algo más tenebroso, pero me has impresionado con el final. Esa receta me parece formidable, quizá lo intente con mi perro como especie de snack. !Pero que perrita tan adorable y peculiar!
    También he escrito una historia real de mi perrito para el reto 10.
    Beso

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    1. ¡Gracias! Me alegro que te pareciera tierno y que superaras el momento de susto >.<

      Era una cosita adorable y como era chiquitita, le era más fácil hacer esas cosas.

      Me pasaré a leer el relato.

      ¡Un abrazo!

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  5. Tu historia está tan bien relatada, que mas que lectura parece como si se estuviera presenciando la búsqueda, a través de un huequito..que alegría que apareció dormida en el plato..me temía que fuera algo triste el final..
    Creo que le contaré a mis niños este relato esta semana cuando vengan...besososoososs

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    1. ¡Oh, qué halago! Me alegra que te haya gustado tanto como para contarlo a tus niños <3 me hace feliz <33333

      ¡Un abrazo!

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  6. La perrita sabia lo q era bueno,dormitar entre la rica polenta. Una historia como dice Diva para contar a los peques de la casa por su ternura.
    Besos

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    1. Sí, nada mejor que dormir calentita y cómoda XD

      ¡Un abrazo!

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  7. ¡Que lindo relato! Ya imagino yo al cachorrito retozando entre la polenta jajajajja.
    Besos

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  8. Que bueno , ese cachorro juguetón el susto que te dio , pero que divertidos y bormistas son ,al menos no se perdió lo malo es lo sucio que se ponía con la comida , en fin se le pasará cuando crezca un poco más.
    Un relato muy tierno y divertido .
    Un abrazo.

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    1. Normalmente, cuando uno tiene perros, los sustos se llevan porque se pasan de juguetones o curiosos, que al menos, de mi experiencia ha sido así xD

      ¡Me alegro que te gustara!

      ¡Un abrazo!

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  9. Muy divertido justo para tener , tras leerlo, una noche amable. Buenas noches.

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    1. Gracias, me alegra que lo hayas encontrado ameno.

      ¡Un abrazo!

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  10. Se diría que a la pobrecita le gustaba que la lamieran. Otro perro quiero decir. De todas formas te ha salido un relato muy tierno.

    Un abrazo

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    1. Probablemente, imagino que el sueño pesado debía tener como para no despertarse a pesar de eso xD

      ¡Un abrazo!

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  11. ¡Que historia! seguro sus sueños vagarian entre el calor de los platos y aromas deliciosos, confortables y seguros

    Abrazo

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    1. Seguramente, que dormir sobre la comida favorita debe tener alguna repercusión en sus sueños.

      ¡Un abrazo!

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  12. Magnífico lecho para dormir, aunque eso sí, tener que quitarle a diario el "rebozado" en comida, tenía que se ardua tarea.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Probablemente, sea el inconveniente más grande de dormir en la comida xD

      ¡Un abrazo!

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  13. Me encantó tu relato, es muy tierno, sobre todo pensando -como intuyo- que se trata de una historia cierta. Un abrazo!

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    1. Lo es, fue una de mis perritas que tenía estas mañas.

      ¡Un abrazo!

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  14. Que tiernooo! Que bonito, me ha encantado. !
    Un bs

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    1. ¡Gracias! Me alegro que te gustara <3

      ¡Un abrazo!

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  15. Una historia dulce y tierna de esas que llevan al corazón, más sabiendo que sucedio de verdad. Besos.

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    1. Gracias, me alegra que la hayas disfrutado <3

      ¡Un abrazo!

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